Desmesura

Cumbres borrascosas. Logros alcanzados que se festejan con malos tratos

Se ha obtenido un tiempo de tranquilidad económica hacia el futuro cercano al que no hay que malograr en el plano político.

Por Enrique Villalobo

Unidad detrás de una propuesta.

Extraño contraste entre las demostraciones de alegría exultante tras la llegada del primer desembolso del FMI y la desmesurada reacción contra aquellos que expresaron dudas, cuestionamientos o simplemente hicieron alguna pregunta incómoda.

Llegará dinero para reforzar las exiguas reservas del Banco Central en el transcurso de varios meses, plata prestada por supuesto, la eliminación parcial del cepo mejoró los ánimos, el dólar se encuentra en un período de tranquilidad, aunque ahora no tenga ataduras.

Se conoció que hubo un aumento de las exportaciones graníferas, de aquellas que aportan divisas a la economía nacional, y avanzarían acuerdos para conformar los reclamos del campo por el próximo regreso de las retenciones. Así habrá más liquidaciones de esos dólares, que son los realmente frescos y genuinos.

Milei tiene motivo para estar contento.

Un chispazo de posible ordenamiento y resultados de una política económica que pretende modificar de base la cultura con la que los argentinos manejaron el mundo empresario, laboral, sindical y político durante décadas.

Es extraño para muchos, doloroso para no pocos y prometedor para los que hasta ahora han sostenido principios de un liberalismo teórico y sueñan con que el mercado todo lo puede, todo lo regula y termina haciendo más felices a los mortales.

Pero nadie niega que, en el sistema de capitalismo de mercado, por más que funcione de la mejor forma y con los más probos protagonistas, siempre hay quienes ganan y quienes pierden. Desde siempre el debate político trata de buscar el culpable de esos desequilibrios, y generalmente se señala a los que tienen menos responsabilidad.

Bancada libertaria en Diputados.

Mar de la tranquilidad

Este 2025 está teniendo tensiones con números que inquietan al Gobierno, una inflación que sigue corcoveando a pesar de estar un poco atada pero que si no se cometen torpezas podemos tener un transcurrir de la vida en la Argentina con menos sobresaltos hasta las elecciones.

La actitud demostrada por los supermercados e hipermercados en rechazar las listas de dos gigantes proveedores oligopólicos de alimentos y limpieza estaría indicando una nueva toma de conciencia. Hay una percepción nueva en los sectores con poder de imponer precios, empiezan a sentir la fuerte condena social a la especulación irracional que retroalimenta a la inflación.

Así como las redes acusan, difaman y exponen a nivel masivo afectando honores, famas y fortunas pueden servir para mandar al frente a los verdaderos formadores de precios que por más influencia y poder que tengan, el desprestigio tal vez termine afectando a sus negocios.

Sostén personal y usina de pensamiento.

Así como un día la gente reaccionó contra la política corrupta e insensible votando lo que hoy nos gobierna un día puede darle la espalda a las marcas más marketineras. Esto puede parecer una ingenuidad, pero en este país han estado pasando cosas que parecen raras.

La paz necesaria

La política partidaria no se sosiega, y por el contrario todos se quieren aprovechar del tropezón del oponente en la puja por unas gotas más del repartido panorama electoral, más aún si se avizora una notable dispersión geográfica, temporal e ideológica.

Tampoco es pacífico el trato de las más altas esferas del poder gubernamental, es decir del Presidente y su entorno más cercano, pues se ha intensificado la retahíla de insultos y trato ofensivo hacia una prensa crítica o por lo menos no cooptada.

No quedan ya casi epítetos por utilizar contra quienes no aplauden.

Javier Milei insulta y unos pocos le hacen coro, eso no le quita a ningún crítico la libertad de seguir opinando, no se metido preso a nadie por su palabra ni su pensamiento, pero se va creando un clima tan intenso que a varios les está quitando las ganas.

Si logran imponer el miedo a estas formas de intolerancia, y se empiezan a apagar voces, allí es donde empezamos a retroceder y perder la intensidad de la democracia y eso a larga la termina debilitando.

Entorno presidencial amenazante.