Cuando Julio Cobos volvió a pensar en Mendoza

2 Abril de 2018 - 07:19

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2 Abril de 2018 / Ciudadano News / Otro Punto de Vista

Muchas cosas sucedieron en la historia de la política mendocina desde aquel ya muy lejano diciembre del 2007, cuando entregaba la banda de gobernador al justicialista Celso Alejandro Jaque y con diferencia de horas juraba comovicepresidente de la Nación. Fue ese tiempo cuando Julio César Cleto Cobos estaba en la cresta de la ola de la política argentina.

Era ese hombre que había producido un ruidoso cisma en la Unión Cívica Radical cuando aceptó el convite de Néstor Kirchner para conformar en un principio la transversalidad y después solo un acuerdo que muy lejos estuvo de ser programático.

Sucede que si uno se va un poco más atrás de ese tiempo, notará que el entonces presidente justicialista producto de un invento desesperado de Eduardo Duhalde para que no regrese el menemismo, no tenía toda la fuerza política y electoral para el complejo escenario de un país que se estaba sacudiendo de esa grave crisis que implicó el final del año 2001. Sin equivocación alguna Kirchner miró a este estado provincial cuyano y notaba que poseía una dirigencia política firme, que no era de su partido y que tenía fuerte incidencia en el centenario radicalismo a nivel nacional.

Y él sabía que si ese ucerreismo con un gobernador que había comenzado a ser nombrado con letras mayúsculas en todo el territorio argentino, iniciaba el camino de recuperar el prestigio perdido con la desfigurada figura de Fernando de la Rúa, tendría importantes chances de ser gobierno en el 2007.

Para ese entonces el kirchnerismo había comenzado a mover las piezas de un submundo que luego acapararía con fuerzas, tal cual hiedra en la pared, las estructuras institucionales para comenzar a producir esa fenomenal estafa confondos de la nación, que recién ahora investiga una cuestionada Justicia. Pero para que ese camino no se perdiese había que tejer poder. Algo que internamente no conseguía Néstor con un partido que todavía estaba fagocitado por elmenemismo y entonces miró a Julio Cobos y su proyección nacional.

Para el exgobernador de Santa Cruz no era conveniente buscar la reelección presidencial que le permitía la reforma constitucional de 1994. La jugada era que el próximo presidente sea de su entorno, para que él (Néstor) sea el presidente en las sombras. Por eso la cuestión quedó entre familia y es allí donde su mujer Cristina Fernández comienza a jugar para presidenta y el gobernador mendocino como su compañero de fórmula.

El matrimonio Kirchner no tardó mucho tiempo en notar que ese flamante vicepresidente no estaba sentado como figura decorativa, como lo fue Daniel Scioli. Demostró que se transformaba en el núcleo central de importantes determinaciones políticas desde el Poder Legislativo.

Pero por otro lado, Cobos llegó creyendo en un proyecto político que sacará al país de los duros momentos económicos, políticos y financieros que había degradado a las instituciones del país durante gran parte de la década de los ´90 Evidentemente el entonces primero en la línea sucesoria de la Argentina no sabía que no existió tal proyecto y en todo caso fue un proyecto para instalar por más de una década lo que se denominó la era K.

El resto de la historia ya es conocida. Al término del primer gobierno de Cristina Kirchner y tras la muerte de Néstor, Cobos se llamó a silencio y se fue a cuarteles de invierno político. Situación que no fue prolongada ante el inmediato llamado de esa bases mendocinas que le pidieron ser un hombre clave en la Cámara de Diputados de la Nación, primero, y senador nacional, después. En el medio nunca faltó aquel dirigente que le sugiriera no dejar de pensar que alguna vez podría volver a sentarse en el sillón de San Martín.

Sobre todo después de esa jugada a la precandidatura a la presidencia del país que fuera truncada cuando Ernesto Sanz volcó una estratégica convención de la UCR nacional en tierras entrerrianas, para que el radicalismo, la Coalición Cívica Ari y el PRO conformen Cambiemos y catapulten a la presidencia a Mauricio Macri.

“El efecto Cobos y la marca personal que dejó en la provincia de Mendoza nadie la puede ocultar”. Es la expresión que se ha escuchado en boca de amigos y adversarios del actual senador nacional. Portezuelo del Viento, el nudo vialCostanera, la doble vía a Tunuyán, el paso fronterizo El Pehuenche, el metrotranvía y hasta los créditos UVA para que la clase media pueda adquirir una casa, entre algunas cuestiones por nombrar, tienen el sello de Cobos.

Hoy el exvicegobernador se encuentra ante un panorama creado por uno de sus principales discípulos: Alfredo Cornejo. Para muchos el verdadero motor que llevó en aquellos años a Cobos acordar con Kirchner.

El actual Gobernador también ha tomado vuelo propio a nivel nacional y está tejiendo lo suyo entre radicales y las huestes del presidente. Aquí en Mendoza ya ha bendecido como su sucesor a Martín Kerchner Tomba. Pero el Ministro de Economía se las tendrá que ver en el eventual campo de las PASO con el mimado del presidente para ser gobernador, el intendente de Luján Omar de Marchi.

Quizá sea el momento para que Julio Cobos muestre hasta qué punto aprendió de la política. Lo que ésta le dejó en cada caricia o en cada lonjazo. Como para enfrentar el desafío de volver a ser mandatario de este Estado provincialcuyano entre dos figuras que hoy muestra y mide la coyuntura local.

Algunos de quienes lo acompañan en el camino de volver a instalarse en el Barrio Cívico dicen que hará una jugada magistral que a más de uno dejará asombrado. No se sabe a ciencia cierta cuál, pero pareciera ser que todo estará basado en la memoria y el afecto intactos que mucha gente tiene sobre el exgobernador. Pero también aseguran que quizás rompa con destreza la dualidad que implican los precandidatos del radicalismo y del PRO.

¿Será entonces que para ello Cobos, por primera vez, muestre lo aprendido en los lejanos años 2006 – 2007? ¿Esto implicaría que realice el convite como compañero de fórmula a un extrapartidario? El segundo interrogante hace que las miradas se dirijan hacia el departamento Luján de Cuyo, donde surge un tercer y corto interrogante: ¿por qué no? Algo nada ilógico teniendo en cuenta el comportamiento que en los últimos tiempos ha tenido la política argentina, donde Cobos siempre estuvo en el ojo del huracán.

Daniel Gallardo – Periodista de Medios del Grupo Cooperativa

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