Luque, Haan y Brandts volvieron a jugar la final

Por Fernando Montaña

11 Abril de 2018 - 08:26

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11 Abril de 2018 / Ciudadano News / Notas

Junio de 1978. Ya la pelota Tango ha tenido varias puestas en escena esa tarde. En el arco del Jongbloed o en las manos del Pato Fillol.

Mario Kempes ha encarado y Ruud Krol y Daniel Passarella, defensores de Holanda y Argentina, han desbaratado en un área y en la otra los arrebatos ofensivos de sus ocasionales rivales. El Orange Neeskens, tan protestón como desequilibrante moviliza a su selección.

Arie Haan y Ernie Brandts, los autores de los golazos contra Italia, los que depositaron a Holanda en la final ante Argentina tienen una misión específica ese domingo 25. El primero, con la 9 en la espalda, la batalla por el control de la pelota contra el Tolo Gallego. El segundo para hacerle marcación personal a Leopoldo Luque.

Son apenas trazos de esos 180 minutos que paralizaron al universo futbolístico de 1978. Está claro que dentro de esa finalísima quedaron cientos de historias mínimas que cobraron mayor dimensión una vez que la circunstancia del triunfo y la derrota quedó atrás.

Y por eso Leo Luque dice como si fuera un niño: “No dormí anoche de la emoción por reencontrarme con estos grandes jugadores”. Brandts recordará su mano a mano ante Leopoldo. “Un gran jugador, muy difícil de marcar”.

Haan hará memoria sobre el retorno a Mendoza, la entonces sede de la Naranja Mecánica.A dúo recordarán los entrenamientos en la concentración del Hotel Potrerillos y la derrota ante Escocia que Haan “vivió desde la plateapor una suspensión”, como cuenta.

Hace 40 años, estos tres hombres fueron protagonistas de una aventura mundialista que sigue dando que hablar. Porque entre la calidad de Kempes y de Rensenbrink, también estuvo el hecho innegable de una dictadura sangrienta que buscó tapar con goles, tantos desaparecidos y presos políticos.

Fuera del contexto político, ellos disputaron lealmente una final de Copa del Mundo.

Cuarenta años después, Haan y Brandts gracias a una coproducción entre la televisión holandesa y la gente que realiza el documental de Leopoldo Luque (Matías Riccardi, el Chino Flores, Damaris Rendón y Marito Yarke) promovieron esta cumbre en el Malvinas Argentinas.

El otrora delantero de la Selección argentina tenía mucho por contar. Porque precisamente se reencontró con quien mantuvo un duelo el 25 de junio de 1978 y con quien intercambió su casaca al final del pleito. Como si fuera la recreación de un acto heroico revivió el ritual del intercambio de camisetas, las originales.

“El trofeo más lindo que me quedó del Mundial es esta camiseta de Ernie”, dice Leo. Risueñamente comentará que su hijo “la llevaba a bailar, por eso tuve que volverle a estampar el número y el escudo de la federación”, con lo cual todos reirán con ganas de esa ocurrencia.

Los dos holandeses después recordarán lo duro de la final, como así ponderarán el nivel de esa Selección nacional que los derrotó 3 a 1.

Haan y Brandts seguirán unos días más en el país. En Buenos Aires los esperan Fillol, Passarella y Menotti para revivir más de aquellas pequeñas historias, las que deparó esa finalísima de 1978.

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