El bautismo de fuego de nuestra Fuerza Aérea

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El 29 de marzo de 1982, la inteligencia militar argentina había detectado la posibilidad de ataques a las bases aéreas continentales por parte de los bombarderos estratégicos británicos Vulcan, que la RAF había desplegado a la isla Ascensión.

Por tal razón, la mayoría de los escuadrones de caza de la Fuerza Aérea Argentina habían sido redestinados a sus bases de origen, dejando solamente una pequeña fuerza de interceptación en las bases aéreas del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS).

En la noche del 30 de abril, el entonces Capitán Carlos Moreno y el Teniente Ricardo Volponi, ambos pilotos de Mirage M-5 'Dagger' pertenecientes a la VI Brigada Aérea (Tandil), caminaban hacia la sala de operaciones de la Base Aérea de Puerto San Julián (Santa Cruz).

Se les comunicó que a la mañana siguiente tenían que realizar un vuelo dando cobertura a un Neptune de la Aviación Naval que saldría en misión de patrullado para tratar de detectar la ubicación de la flota británica; el despegue estaba previsto para las 6.30.

Los Vulcan ya estaban en camino, la flota se aproximaba: el día primero sería iluminado por el resplandor de las explosiones. Un heroico bautismo de fuego tuvo al sol de mayo por testigo, el mismo que escuchó nuestro primer grito de Libertad.

La sección 'Toro' (primera salida de combate)

A las 5.30, el Capitán Moreno y el Teniente Volponi se presentaron en la sala de operaciones, allí se les informó que el Puerto Argentino fue atacado y se cancelaba la misión de escolta al Neptune de la Naval.

A las 7.30, recibieron la primera orden fragmentaria. “Despegue a las 7.45 (nocturno). Misión: Cobertura Aérea sobre Malvinas. Configuración: Tres tanques de combustible externos, dos misiles aire-aire Shaffir y cañones (2 de 30 mm.). Meteorología: mala, lluvia y chubascos, techo: 100 metros. Indicativo de la misión: 'Toro'.

A las 07.45 los 'Toros' dan pleno gás, el post-quemador ilumina la cabecera de pista, un atronador rugido anuncia que la Fuerza Aérea entra en combate. La Patria duerme, la Patagonia se estremece... nuestros hermanos se elevan. En las Islas ya nadie combatirá solo.

A las 8.25 la Sección 'Toro' se encontraba a unas 50 NM (millas náuticas) de Puerto Argentino. El operador radar en las Islas les informa que en esos precisos instantes están siendo atacados, que un Harrier británico cae en llamas alcanzado por un Tiger Cat de la Infantería de Marina. Los 'Toros' responden con un “¡¡Viva la Patria!!”.

En ese instante el controlador de radar les indica que tienen dos “pichones” (aviones enemigos) para ellos a 120 NM y de frente.

Los cuatro aviones evolucionan en círculo y el radar no puede diferenciarlos. En un momento dado, el Teniente Volponi le pregunta al Capitán Moreno si éste disparó algún misil. “No”, responde Moreno y Volponi le dice: “Acabo de ver pasar un misil blanco entre nuestros aviones”.

No habrían pasado más de dos minutos –para los 'Toros' toda una eternidad– cuando 'Toro 1' ordena el regreso, pero en ese instante el controlador radar les informa que los Sea-Harrier se alejan.

Escuadrilla 'Torno': “las fragatas son vulnerables”

A media mañana, la escuadrilla 'Torno' se puso en alerta. Su líder era el entonces Capitán Norberto Rubén Dimeglio y los numerales eran los entonces Primer Teniente Román ('Torno 3') y el Teniente Aguirre Faget ('Torno 2').

Durante horas permanecieron sentados y atados en las cabinas de los Mirage M-V 'Dagger'. Hacia al mediodía llegó una orden fragmentaria y los hicieron descender de las cabinas para planificar la misión en la sala de operaciones. El objetivo eran tres fragatas británicas que con total impunidad se habían arrimado a las costas de Puerto Argentino y sometían a nuestras fuerzas a un intenso cañoneo naval.

Los tres volaron bordeando por el Norte la Gran Malvina y por el Este la Soledad. Siempre pegados a la costa, ya están en la zona del blanco pero no se ve nada, vuelan hacia Puerto Argentino y comienzan a ver “fuegos artificiales” al frente y explosiones sobre la costa.

Y de pronto ¡ahí están! Son un destructor 'Clase County', el HMS Glamorgan, y dos fragatas 'Tipo 21', la Arrow y la Alacrity, cañoneando Puerto Argentino.

'Torno Líder' ordena: “El '1' a la del centro, el '2' a la de la izquierda y el '3' a la de la derecha. Comienzan la corrida de bombardeo, la adrenalina circula a 'Mach 1'.

Dimeglio se olvida de su propia orden, lo atrapa la silueta más grande y se cruza disparando con sus cañones de “30” delante de la trayectoria de 'Torno 3' (Román).

El 'Torno 2' (Aguirre Faget) se eleva para apuntar mejor con sus cañones, los ingleses le tiran con todo (hasta con los zapatos), se vuelve a pegar al agua mientras les responde la gentileza. La bomba del 'uno' sale e impacta y el 'dos' no dispara sus cañones, solo lanza la bomba.

La sorpresa fue total, los ingleses ni se imaginaban que los M-V Dagger podrían llegar hasta las islas.

Fue el teniente Román quien vio una explosión muy fuerte sobre el agua con mucho fuego interno.

Los abraza la alegría de saber que los tres salieron vivos. Hasta acá todo bien, pero es muy pronto para alegrías. El operador radar les indica: “¡Los 'Tornos' tienen bandidos en su cola!” Ya habían perforado la capa de nubes y 'Torno 1' ordena: “¡Los Tornos se sumergen en el agua!”

Cuando Dimeglio y Aguirre Faget salieron de las nubes, se encontraron volando en medio de un valle rodeado de montañas contra las que no habían impactado porque, dicho por el propio Dimeglio, “Dios nos llevó de la mano”.

Ya en tierra, todo es abrazos y felicitaciones. Lo habían probado y demostrado: ¡las temidas fragatas británicas son vulnerables!

Desde Puerto Argentino, el Mayor Ianariello informó que dos de las fragatas habían sido alcanzadas y una de ellas se retiraba lentamente y envuelta en humo.

El amargo sabor de la gloria

El saldo de ese 1º de mayo había sido altamente positivo. El Almirante John Woodward había retirado a la Task Force hacia aguas profundas con 4 o 5 buques alcanzados por nuestros aviones con base en tierra y averiados de distinta consideración.

Al menos un destructor (Tipo 42, probablemente el Sheffield) seriamente dañado, cuatro aviones Sea Harrier derribados y otros cuatro alcanzados, todos por la eficaz acción de nuestra artillería de defensa aérea, del Ejército, la Fuerza Aérea y la Infantería de Marina.

La flota enemiga no volvería a arrimarse hasta el día 20 de mayo, luego de lamer sus heridas y recibir apoyo logístico de los Estados Unidos y la OTAN.

Ese heroico día ofrendaron valerosamente su vida el Capitán D. Gustavo Argentino García Cuerva, los Primer Tenientes D. Mario Hipólito González y José Leónidas Ardiles; los Tenientes D. Daniel Antonio Jukic y Eduardo Jorge Raúl de Ibáñez; los Cabo Principales Mario Duarte y Juan Antonio Rodríguez; los Cabo Primeros Miguel Angel Carrizo, José Alberto Maldonado, José Luis Peralta, Agustín Hugo Montaño y Andrés Luis Brasich, y los soldados clase 62 Guillermo Ubaldo García y Héctor Ramón Bordón.

La victoria había sido cara, nuestros hermanos comenzaban a caer, con determinación, con generosidad, con valentía y coraje...

¡Nos llenaban de orgullo! Pero también de tristeza. A ellos, nuestros más valientes y generosos hermanos, ¡honor y gloria para siempre!

Fragmento de un texto escrito por Oscar Héctor Filippi, corresponsal naval de la Armada Argentina.