Sombrío e incierto panorama para el transporte de larga distancia

Analizan la regulación de las prestaciones cuando se retome la actividad

Por Daniel Gallardo

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La Nación junto a sus organismos y las empresas del transporte de pasajeros de larga distancia, han comenzado a tratar diferentes alternativas para reactivar este sector de la economía totalmente paralizado por la pandemia del COVID–19.

Al inicio de estas tratativas se filtró la información de que, como fecha probable de reinicio de los servicios a todos los puntos de la geografía nacional, sería a partir del 1º de octubre. El lógico entusiasmo de empresarios que ven muy comprometidos sus números y de los trabajadores, preocupados por la estabilidad de sus fuentes de trabajo, se vino a pique con el cierre casi total a la fecha de apertura, por el sostenido crecimiento de casos de contagios y muertes, que hace que la pandemia no permita ver con claridad, cuándo sucederá.

De todos modos, las tratativas entre el Gobierno y las empresas no se han detenido. Por el contrario, se aprovecha el momento para analizar otros aspectos, no menos importantes en el plano de regulación del transporte, condiciones en el que se prestará el mismo una vez habilitado, que se hará con la superpoblación laboral de las empresas y los altos costos de volver a las rutas.

El transporte de pasajeros de larga distancia es un segmento que golpeó tan fuerte la crisis económica derivada de la pandemia, que hizo cerrar empresas históricas e importantes en este servicio en el país. Importantes inversiones y fuentes de trabajo que lesionan aún más el sombrío panorama del país.

Con asuntos de arrastre, la pandemia profundizó los problemas del servicio de larga distancia.

Para ver la realidad del transporte de pasajeros de larga distancia, desde adentro del servicio, El Ciudadano entrevistó en forma virtual al responsable de Relaciones Institucionales de la empresa Andesmar en Buenos Aires, Fernando Boulin.

–¿Qué pasó con el reinicio del servicio el 1 de octubre?

–En su momento se habló en ámbitos de la Secretaría de Transporte de la Nación, que el Gobierno con distintos organismos y ministerios, estaban analizando la posibilidad de retornar los servicios el 1 de octubre. A partir de ahí entramos en un vaivén de idas y vueltas, donde nunca nadie confirmó nada. Es más, vemos que la situación en las provincias con cierres en sus ingresos hace que este retorno sea poco probable. Esto hace que no haya confirmación hasta el momento, solo algunas opiniones de funcionarios, pero nada seguro de retornar a las rutas. Mucho menos, que eso ocurra el 1 de octubre como se nos había dicho en un principio”

–¿Esto agudiza más la crisis del sector?

–Ya antes de la pandemia, la situación del transporte de larga distancia era realmente muy grave. Se encontraba en un periodo de muy baja rentabilidad, con problemas estructurales que aún hoy no están resueltos. Al entrar en cuarentena con la pandemia comenzamos a trabajar con el Gobierno, proponiéndole que mientras estamos sin prestar servicios, tomemos medidas que hagan viable el transporte de pasajeros de larga distancia.

–¿Cuáles son los asuntos por resolver?

–Por ejemplo, los problemas de fondo, como es la necesidad de un marco regulatorio. Otro punto tendría que ser un nuevo convenio o modificaciones al Convenio Laboral 460, del año 73. Sobre este punto estamos tratando que se igualen las características del convenio laboral para el turismo que es el 610 con el 460, donde la diferencia en favor del turismo es de aproximadamente un 30% de costo menor al del transporte público. Otro punto que nos es desfavorable hasta el momento se refiere al límite de la responsabilidad civil, que en el transporte automotor de pasajeros de larga distancia no está contemplada, como sí lo está en el transporte aéreo a través del Código Aeronáutico y del Marítimo en el transporte de navegación”.

El servicio no se prestará como se conocía, todo cambiará

–En cuanto a protocolos sanitarios, ¿qué están tratando?

–Estamos pidiendo que se permita la monoconducción hasta seis horas y a la vez, suspender el catering en las unidades de larga distancia, ateniéndonos al decreto nacional que prohíbe la manipulación de alimentos. Otro aspecto que solicitamos es el ingreso de toda unidad del transporte público de pasajeros, como de turismo en las terminales, porque dará mayor seguridad y contralor a las mismas.

–¿Estas medidas adelantan lo que viene en la post pandemia?

–La situación post pandemia se presenta con un panorama extremadamente sombrío. Si observamos la planta laboral, las empresas están superpobladas por la modalidad y los servicios que se prestaban antes de la aparición del COVID 19. Todo esto ahora cambia por lo estrictos protocolos que deberemos aplicar. Las unidades no podrán ir con máxima capacidad, porque tendremos que observar distanciamiento, que hace que se utilice menos personal, algo que traerá aparejados un problema laboral. A lo que le deberemos agregar el temor a viajar que la gente tendrá. Una cuestión que nos demostrará cuán larga será la recuperación del servicio.

–¿Esta es la realidad en todo el país?

–Sí, incluso tenemos conocimientos que, en países vecinos, en donde ya han comenzado a transitar el servicio de larga distancia, es bajo el número de pasajeros. El principal motivo que expresé antes es el temor al contagio subiéndose a un micro y viajar muchas horas en él. Otras cosas que deberemos esperar es una importante, por lo que deberemos prever acuerdos entre empresas para ajustar la oferta a la demanda. Todo un tema, donde todos deberemos entender que llevará mucho tiempo la plena puesta en marcha del servicio de larga distancia.