Nueva fórmula: los jubilados siguen pagando la crisis

El cambio de la fórmula de ajuste de las jubilaciones significa un retroceso en los ingresos y un ajuste que como siempre termina perjudicando a los más débiles

Por Martín Gastañaga

Jubilados

Luego de haber suspendido por decreto la fórmula que se sancionó durante el gobierno de Mauricio Macri, la gestión de Alberto Fernández otorgó los incrementos por decreto, en todos los casos achatando la pirámide de ingresos y despojando a los pasivos de alrededor de un 20% de sus ingresos.

Todo esto se hizo prometiendo la sanción de una nueva ley con una fórmula “más justa”, que se conoció ayer y cosechó unánimes críticas de todos los sectores, y que de aplicarse volverá a generar una catarata de juicios al Estado, repitiendo una historia conocida y espantosa.

Andrea Falcone, la prestigiosa abogada especialista en Derecho Previsional, analizó la situación en diálogo con CNN Radio Mendoza: “No hay ninguna duda que la modificación de la fórmula tiene que ver con reducir los costos, porque una fórmula como la que teníamos ajusta las jubilaciones y las pensiones siguiendo básicamente la pérdida del poder adquisitivo”, explicó. Esa era la fórmula derogada por decreto, que determinaba que “a mayor incremento de salarios e incremento de inflación, en esa misma proporción crecían las jubilaciones”.

Para la especialista, “ahora se está optando por la fórmula que estuvo vigente hasta el 2017, que es mitad salario mitad recaudación, y eso significa que no sube como suben los salarios, porque es la mitad (de la fórmula) el salario”.

Falcone ejemplificó señalando que “los trabajadores activos van a hacer su paritaria y van a recibir quizás 30, 35 por ciento de aumento, y los jubilados de eso van a recibir 20, y después vamos a suerte y verdad de como recauda el Estado, si le va bien y recauda mucho vamos para arriba, pero claramente es una fórmula que no está pensada para pagar más”. La razón es que “en un mundo sobre todo pos pandemia, donde hay menos trabajo, menos trabajo en blanco, muchos empleadores que han dejado de pagar aportes y contribuciones, esa fórmula sí o sí va a hacer un ajuste y va a redundar no sólo en una pérdida frente a la inflación, sino en una pérdida frente a los trabajadores activos”.

Otro detalle clave es que en el cálculo aparece la recaudación, pero la profesional aclara que “tiene que ver con tributos que hacen a la seguridad social. Lo que pasa que muchas veces la ANSES se nutre de tributos que son generales y no solo de la seguridad social, pero a todas luces es un año de ajuste porque más allá de que se toca la fórmula de movilidad para pagar menos, además de eso hay una caída acumulada de casi 20% que no se está planteando de qué manera los jubilados la van a recuperar y parece que termina siendo una pérdida definitiva”.

Que sea el índice sobre la recaudación de tributos relacionados con la seguridad social dice mucho, sobre todo cuando el Estado está recaudando fuertemente, por ejemplo, de las retenciones. Por más que aumente fuerte la producción y se exporte y recaude como nunca, ni un mísero peso de eso irá a parar al cálculo previsional.

Pero en la charla con el programa Enfoques, Falcone dio otro dato muy ilustrativo de la situación y del ajuste: “Hace poco publiqué una nota donde contaba que de 230 mil personas que pueden jubilarse al año, en este con suerte vamos a terminar con 110 mil, o sea, que hay 120 mil personas que no van a poder jubilarse este año y eso implica un recorte en el Presupuesto de 47 mil millones”.

Consultada sobre cómo podría mejorarse el sistema, consideró que “a veces no hay que inventar cosas, hay que ver lo que se usa en el mundo, cuáles son las fórmulas por las que optan los países desarrollados”, y agregó: “La Constitución lo que dice es que las jubilaciones son móviles, o sea que el beneficiario tiene que poder comprar lo mismo en diciembre que en enero, la misma cantidad de productos, entonces que índice mejor para mantener el poder de compra que la inflación, sacarla de la fórmula claramente es una idea de ajuste”, y que recaen en quienes “vienen perdiendo hace mucho tiempo, no olvidemos que la jubilación mínima son $18 mil y la Canasta Básica en la ciudad de Buenos Aires son 50 mil”.

Además, resaltó: “No hay una solución de fondo, no hay sistema previsional bueno que pueda sostenerse a muy largo plazo. Todos cada diez o veinte años, tienen reformas de adecuación porqué las circunstancias reinantes cambian, porque la edad de las personas va incrementándose, porque estamos más activos, porque van cambiando las tecnologías. Siempre los sistemas tienen que adaptarse”, aunque trasladado eso a la Argentina, consideró “que acá los sistemas hacen una regresión en los derechos y no una progresión, y seguimos poniendo al adulto mayor en ese lugar que es tan feo, que es como si fuera un espejo en el que no nos queremos ver. Hay como un desprecio que parte de los gobiernos, y hasta tanto no valoremos a los adultos mayores va a seguir pasando siempre lo mismo, y necesitamos que alguien realmente ponga un freno”.

Falcone concluyó señalando: “Una conclusión a la cual yo llegué teniendo en cuenta la cantidad de jubilados que ha ido en baja, la desactualización de las moratorias previsionales, teniendo en cuenta el retoque en la ley de movilidad, este año más allá de ser tenido en cuenta como el año de la pandemia, va a ser recordado como el de mayor ajuste sobre nuestros adultos mayores”.