En medio del debate sobre la reforma de la Ley de Alquileres, la inflación se sigue posicionando como uno de los puntos centrales para impulsar las modificaciones: para los inquilinos significa una suba repentina en el costo de la vivienda y para los propietarios, su renta se licúa durante buena parte del contrato.
Aún así, el proyecto oficialista presentado por José Luis Gioja no plantea una modificación sobre ese punto: mantiene el ajuste por inflación según el índice de contratos de locación (ICL) que publica el Banco Central, que ya acumula un alza del 90% desde que empezó a publicarse en julio de 2020.
Solo en el primer trimestre de este año, de acuerdo con datos de la web Zonaprop analizados por TN, el valor de los nuevos contratos registraron una suba de 14%, superando a la inflación estimada para el mismo período, de 13,2%.
A su vez, los contratos existentes se incrementaron un 10%, según el índice oficial.
En la misma plataforma figura que el valor promedio de un departamento de dos ambientes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) fue de $53.450 y subió un 5% en marzo. Al comparar contra los precios del mismo mes del año pasado, el índice avanzó 52,8%, pero el ICL se incrementó un 53,3%.
Otro sondeo del sector, publicado por Mercado Libre Inmuebles y la Universidad de San Andrés, arrojó un alza mensual real (por encima de la inflación) de 4,6% en los precios de alquiler de departamentos entre febrero y marzo de este año. En términos interanuales, en tanto, la suba real fue de 15,7%.
Como la suba que los propietarios pueden hacer sobre el precio de los alquileres ya pactados está limitada por la ley, los contratos que se firman por primera vez sufren alzas todavía mayores.