La jueza María Eugenia Capuchetti indaga este viernes a Nicolás Gabriel Carrizo, el cuarto detenido por el ataque a la vicepresidenta Cristina Fernández. Carrizo es considerado el líder de la “banda de los copitos” por ser el dueño de la máquina de algodón de azúcar que usaban.
Carrizo quedó detenido el miércoles al presentarse en los tribunales federales de Retiro para retirar su teléfono celular, entregado de manera voluntaria para ser sometido a un peritaje. Ante mensajes sospechosos encontrados durante el análisis hecho por la Policía de Seguridad Aeroportuaria, la magistrada dispuso que quede detenido.
Carrizo fue el que puso en su estado de WhatsApp, un rato después del ataque a la Vicepresidenta: “¡Seguro el próximo sos vos, Alberto! ¡Tené cuidado!”.
“El Gobierno es vulnerable, y espero que les quede claro... Nosotros somos los que mantenemos estos parásitos ahí arriba, van a juzgar a una persona que le estaría haciendo un gran favor a toda la Nación Argentina”, añadió en el mensaje.
Fuentes de la investigación explicaron a Télam que la decisión de detener a Carrizo se tomó porque en su teléfono celular se habrían detectado mensajes con otra persona donde habría mostrado disgusto ante el fracaso del atentado a la Vicepresidenta. A raíz de esos mensajes posteriores al hecho, los investigadores creen que Carrizo “podría haber estado al tanto” de lo que planeaban Sabag Montiel y Uliarte, que fueron procesados con prisión preventiva como coautores del intento de homicidio calificado contra Cristina Kirchner.