La campaña de vacunación en la Argentina contra el COVID-19 sigue en marcha, pero hasta ahora solo ha llegado al país el fármaco que desarrolló Rusia, la Sputnik V, y nada parece que vaya a cambiar eso en el corto plazo.
También hay que destacar que se ha firmado un contrato con los desarrolladores de la vacuna de Oxford/AstraZeneca, pero lo cierto es casi un hecho de que hasta el mes de marzo en nuestro país solo contaremos con la vacuna rusa, de la que se acordó la entrega de 30 millones de dosis en ese plazo.
Habrá que ver si todo se termina cumpliendo al pie de la letra según lo que dispongan Putin y el Instituto Gamaleya.
Argentina también tuvo tironeos en la negociación con Pfizer, laboratorio estadounidense que hizo numerosas pruebas y estudios en nuestro país con su fármaco contra el coronavirus pero luego, a la hora de adquirir los medicamentos, no hubo acuerdos en el marco formal del contrato para la adquisición de vacunas y todo quedó estacando de momento.
La idea era tener a millones de argentinos vacunados entre diciembre de 2020 y enero de 2021, pero la realidad demuestra que los inmunizados son hasta el momento alrededor de 200 mil.
Debido a eso, y ante la necesidad de demanda de otras vacunas, el presidente Alberto Fernández inició negociaciones con otro gigante norteamericano para adquirir el fármaco que ellos producen contra el COVID-19: Moderna.
El mandatario argentino se puso al frente de la negociación con Noubar Afeyan, titular de esa empresa farmacéutica, a quien le solicitó información para que la Argentina pueda obtener dosis de ese fármaco en el corto plazo.
Según trascendidos, la negociación fue positiva, pero el problema que plantearon desde ese laboratorio es que si bien se puede llegar a un acuerdo, nuestro país no sería prioridad en la distribución de sus vacunas. Primero, porque la farmacéutica norteamericana tiene que atender las millones de dosis que encargó Estados Unidos y después los países que tuvieron una prontísima negociación con Moderna. Recién entonces entraría en juego la Argentina.
Afeyan le explicó a Fernández que la empresa ya firmó acuerdos comerciales con Estados Unidos, Canadá, Japón, Reino Unido, Israel y la Unión Europea, por lo cual no podrán abastecer a Argentina antes del segundo semestre de este año, lo que dilata considerablemente el tiempo para la adquisición del fármaco por parte del Gobierno argentino, que recién ahora se mostró interesado en la vacuna de Moderna.
Hay que destacar que el fármaco norteamericano contra el COVID-19, a diferencia de la Sputnik V, está probado y se muestra efectivo en mayores de 60 años de edad.