Empresarios apuran la reacción de Nación ante la profunda crisis

Reclaman que el Estado debe cobrar impuestos razonables y administrar de forma transparente y eficiente los fondos que recibe.

Por Carlos Fernández Giménez

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Presión impositiva asfixiante, creciente inflación, falta de oportunidades de inversión para la generación de nuevos empleos. La profundización del desempleo y del empleo informal. Y la consecuente evasión impositiva que practican para sobrevivir, son algunos de los argumentos por los que muchos empresarios mendocinos están exigiendo la reacción del Gobierno Nacional.

De esa manera se expresaron durante el fin de semana desde el sector local a través de un duro comunicado en el que criticaron la gestión de Alberto Fernández y del ministro Martín Guzmán (foto) quien prometió que cumplirá con la pauta de inflación este año de un 29%. Porcentaje que será muy difícil de cumplir luego de que el acumulado de enero y febrero marcó un 7,8%.

Y la queja profunda llegó una vez más desde la Unión Comercial e Industrial de Mendoza, UCIM, desde donde admitieron que los empresarios tienen la responsabilidad y deben tener la libertad de generar negocios que se traduzcan en inversiones, fondos que circulan en la sociedad, que produzcan puestos de trabajo y un efecto derrame de las ganancias. 

“Como obligación, debemos contribuir al sostenimiento de los servicios estatales básicos e indispensables, de manera razonable. Como contraparte, el Estado debe cobrar impuestos razonables y administrar de forma transparente y eficiente los fondos que recibe”, reflexionó Daniel Ariosto, titular de la UCIM. Al tiempo que se quejó: “En Argentina no sucede ni lo uno ni lo otro”.

Para el referente del sector económico mendocino “los empresarios nos encontramos asfixiados por más de 160 impuestos, no tenemos libertad para desarrollar nuestros negocios, hay imposibilidad de invertir y nos vemos perseguidos y asfixiados por el Estado”. 

“Nos manejamos en un ambiente de informalidad crónica y permanentemente desanimados a invertir o a tomar colaboradores por temor a perderlo todo. Y son estas reglas de juego las que cada vez, con más fuerza, empujan a trabajar en el sector informal, ya no como una opción, sino como el único camino posible para subsistir, lo que trae asociado una creciente evasión, competencia desleal y precariedad laboral de los trabajadores”, describió.

Por el otro lado, Ariosto denunció que “sufrimos un Estado sobredimensionado, con su papel fiscal exacerbado, con controles parciales, con una oferta de subsidios y asignaciones desproporcionados. Con situaciones que cotidianamente rozan la corrupción y, sobre todo, que toma medidas que financian con dinero estatal actividades con fines políticos y electoralistas”. 

El hombre denunció haber notado “una tendencia marcada al fomento de la demanda de bienes y servicios, incluido el sector público, y hacia un desaliento notable a la iniciativa privada que compone la oferta, lo que se traduce en que cada vez más, el productor debe ajustarse para financiar un Estado con demandas en aumento. Nos encontramos entonces con un sector público creciente y un sector privado formal generador de riqueza y de recursos genuinos cada vez más limitado y en decadencia”.

“Y esto no es todo”, señaló en representación de los empresarios que lo consultan a diario en Mendoza. “A esta relación nada virtuosa se suman variables locales y macroeconómicas históricas y crónicamente desequilibradas como la inflación y el desempleo, a lo que se agregó en el último año la pandemia y su cuarentena, el desaliento permanente a la exportación e importación, a través de las regulaciones distorsivas”. 

El empresario proveniente de uno los sectores más golpeados por la pandemia como es el turismo, lamentó que “muchos no han caído en la cuenta de que la salida del país se encuentra en el sector externo y su desarrollo como principal fuente generadora de divisas, tan necesarias”. 

También acusó de la situación que sufren a “un tipo de cambio fluctuante y totalmente regulado y su impacto directo en la productividad, con menores estándares de calidad y competitividad, y la producción, con bajas en los volúmenes”.

En contraste afirmó que “los empresarios sabemos que de la terrible situación que atravesamos solo se sale trabajando y trabajando. Organizando los gastos y promoviendo las fuentes de ingreso, es decir, al empresariado. ¿Y cómo se hace esto?”, se preguntó. Y respondió: “No persiguiéndolos, facilitando el acceso a fuentes de financiamiento, flexibilizando el asfixiante régimen impositivo y promoviendo el empleo con formatos razonables”.

“No pedimos regalos ni dádivas, los que sobrevivimos al 2020 necesitamos reglas claras de juego, para poder mantener en marcha nuestros negocios. El control de la Inflación, la que no es generada por los salarios, ni por los precios, sino por la macroeconomía. No creemos que los números proyectados por el ministro de Economía Martín Guzmán puedan cumplir con la premisa del 29% de Inflación. Estamos seguros que será superior. La fuerte emisión es uno de sus orígenes”, aseguró.

Ariosto recordó que en “innumerables oportunidades, desde nuestra organización, hemos manifestado la situación del empresariado al Gobierno Nacional y no tenemos respuestas, soluciones, y ni siquiera se nos ha ofrecido la posibilidad de una reunión para que nos inviten a tratar el tema. ¿Qué espera el Estado para reaccionar? ¿Que los pocos que pagamos impuestos no podamos continuar o directamente dejemos de hacerlo?”, dijo.  

“Una decidida política pro empresa y sana política impositiva, marcaría el camino para la recuperación de grandes y pequeñas empresas y traería serenidad a los cientos de miles de trabajadores que solo ven hoy  un futuro incierto. No es difícil, ni tan complicado. Se deben poner en marcha medidas que permitan a las empresas trabajar con reglas claras, sin saltos imprevistos o modificaciones que las saquen del concierto mundial de los negocios. Una sana voluntad política que debe dar lugar al crecimiento económico, comercial e Industrial, es imprescindible”, marcó.

Con este planteo la UCIM además expresó “su total coincidencia con los postulados de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios y sus recientes declaraciones sobre la situación económica, social y cultural del país”.