Rara vez, o casi nunca, los argentinos supieron votar bien en términos de haber llevado al poder a un candidato presidencial o a un partido político que hiciera crecer a la República Argentina, en términos económicos. Y, claro, tampoco socialmente. Si no miremos los índices de pobreza nacional, uno de los más altos del mundo, que ya alcanza a casi la mitad de la población argentina.
Esto ha sido confirmado por el economista Alejandro Trapé quien en sus recientes artículos de estudio y, puntualmente, en su reciente libro “Expectativa y espejos: lo que pudo ser la ser la economía argentina”, reveló que la culpa de la sostenida crisis nacional no es de nadie puntualmente. Como él afirma, “en realidad la culpa es de todos”.
Esto lo enunció al momento de concluir que “a lo ya observado entre 2011 y 2020 se suma que a partir de 2021 el mundo espera ingresar gradualmente en una nueva etapa de crecimiento, mientras que para Argentina las perspectivas de despegue sostenido son aún muy difusas”.
El relato del mendocino cuajó luego de iniciar en su pensamiento crítico el tratar de comprender "por qué le pasa lo que le pasa a la economía argentina, o mejor dicho a los argentinos". “Para eso hay que entender bien la idiosincracia de los argentinos”, afirmó.
“La inflación, por ejemplo, es el resultado de lo que hacemos los argentinos. Pero qué nos pasa a los argentinos que no podemos cambiar. Cuál es el origen de que los argentinos hicimos mal las cosas por tanto tiempo”, fueron algunas de sus cavilaciones.
Según el economista, “en Expectativas y espejos.., expresé que la Argentina había perdido, a lo largo de los últimos 120 años, dos veces el tren del crecimiento. Decía que, sin embargo, no se trataba del mismo tren perdido dos veces, sino de dos trenes diferentes, ya que cada uno implicaba habernos retrasado de dos grupos diferentes de naciones del mundo, incluso de las que han crecido menos”.
En el siguiente gráfico, en el que Trapé comparó el crecimiento de Argentina con el de otros países del mundo, lo demuestró con claridad.
Fuente: "Expectativas y espejos...".
Se indican con flechas los períodos en que la economía argentina cambia en forma notable su tasa de crecimiento respecto de la de otros grupos.
“Pero la historia no acaba allí”, explicó. Y añadió: “A partir de lo sucedido desde 2011, con el estancamiento de la economía nacional durante los gobiernos de Cristina Fernández y Mauricio Macri, la notable caída ocurrida durante la pandemia, mayor a la de los demás países, y la lenta recuperación de nuestra economía, más lenta que la del resto, podemos estar a las puertas de una tercera pérdida”, vaticinó.
Sin embargo admitió que “es cierto que aún no tenemos la perspectiva temporal necesaria para afirmarlo con seguridad, pero los números indican que se está produciendo un nuevo rezago de la economía argentina y no se ve en el futuro cercano la posibilidad de una recuperación que nos permita subirnos nuevamente al tren”.
Utilizando el mismo análisis comparativo anterior, pero aplicado específicamente a la última década, Trapé marcó que se observa con claridad el nuevo retraso.
Fuente: "Expectativas y espejos...", extendido con Madisson Project.
PBIpc medido en dólares, transformado a Indices base 2011=100
“En este gráfico se observa que el crecimiento de los demás países aparece escaso para una década. Esto sucede porque la apreciación de dólar a nivel internacional les "come" parte del crecimiento real. Para eso hay que notar que se trata de PBIs medidos en dólares. En el caso de Argentina, la violenta depreciación de su moneda devora buena parte de su muy escaso crecimiento”, explicó.
Y sentenció: “A lo ya observado entre 2011 y 2020 se suma que a partir de 2021 el mundo espera ingresar gradualmente en una nueva etapa de crecimiento, mientras que para Argentina las perspectivas de despegue sostenido son aún muy difusas”.
“Siempre es difícil sacar conclusiones definitivas de un período que aún se está transitando, pero todo apunta en el mismo sentido: para Argentina, el tercer tren de crecimiento económico se ha ido”, manifestó.
Antes de llegar a todas estas conclusiones, Trapé trató de encontrar lo que esperaba fueran las 2 o 3 causas de lo que les nos sucede a los argentinos en forma continua: “Buscando no encontré 3, sino que encontré 15…”, confesó. Las que a continuación son compartidas para que todos puedan reflexionar acerca de esto que ahora se define como “el componente argentino muy importante” al momento de tratar de entender por qué nos pasa lo que nos pasa…