La escalada del crudo a nivel internacional, impulsada por el conflicto bélico con Irán, ya se siente con fuerza en las estaciones de servicio argentinas. En las últimas horas, todas las petroleras aplicaron incrementos cercanos al 4%, una cifra que refleja solo parcialmente la volatilidad del mercado externo. Bajo este nuevo esquema, la nafta de mayor octanaje superó por primera vez la barrera de los $2.000, mientras que la versión súper ya se ubica en torno a los $1.800.
Estrategia de precios y presión inflacionaria
YPF, que lidera el mercado con más del 55% de las ventas, aplicó subas desdobladas para morigerar el impacto. Según su titular, Horacio Marín, la compañía busca implementar un esquema de "micropricing" para evitar cimbronazos y honrar el compromiso con los consumidores. Sin embargo, el mercado advierte que el precio de la súper hoy equivale a 1,25 dólares, superando el promedio histórico de paridad de un dólar por litro.
La situación es crítica debido a que el barril Brent saltó un 20% en apenas dos semanas, rozando los USD 91 por unidad. Aunque la reciente baja del dólar minorista a $1.420 aporta un leve respiro, la Administración de Información Energética proyecta que el crudo se mantendrá en niveles altos durante los próximos dos meses.
Este escenario genera una alerta máxima sobre la inflación de marzo. Con una estacionalidad alta por el inicio de clases y Semana Santa, el aumento de combustibles le pone un piso del 2,5% al índice de precios, con riesgo de escalar hacia el 3%. El Gobierno enfrenta ahora el dilema de trasladar estos costos a las tarifas de energía o incrementar los subsidios para contener el impacto en el bolsillo familiar antes de la llegada del invierno.