Desarrollaron un sensor que previene el avance de COVID-19: cómo funciona

Busca disminuir el riesgo en espacios cerrados que de forma comprobada generan una mayor transmisión del virus

Sensor

La Universidad San Pablo en Tucumán desarrolló, en su Centro de Tecnología Disruptiva, un prototipo de sensor que mide la concentración de Dióxido de Carbono (CO2) en tiempo real en lugares cerrados para alertar sobre la necesidad de ventilación y así evitar la propagación de COVID-19. 

En el programa El Interactivo que se emite por Facebook y YouTube de El Ciudadano, entrevistaron a Augusto Parra, director del Centro de Tecnología Disruptiva de dicha universidad quién detalló sobre el funcionamiento: “Es el famosos semáforo, un sensor de CO2, que si bien ya están inventados, lo que hicimos fue modificar el uso y aplicación".

"La mayoría de los sensores de dióxido de carbono tiene aplicaciones de uso de laboratorio, miden en partículas por millón. Entonces desde julio del año pasado pusimos un stop en los proyectos que estábamos trabajando y nos pusimos que pensar en colaborar con la gente en la pandemia" indicó.

"Por eso surgió analizar el comportamiento en lugares públicos y cerrados para ver el comportamiento el dióxido de carbono y los estudios que indican que hay correlación directa con la probabilidad de adquirir COVID".

Y agregó: “Lo más intuitivo que tenemos todos es un semáforo, que implica con luz verde algo bueno, con amarillo atención y rojo algo prohibido".

"La luz verde indica que es un ambiente correctamente ventilado, amarillo manifiesta que tenés que ventilar el sitio y el rojo muestra niveles elevados de dióxido de carbono y es recomendable evacuar el sitio. Salir del lugar y proceder a ventilar hasta que el sensor vuelva a indicar el color verde" contó.

Parra además manifestó: “La idea es que esté en un lugar visible y que sea el lugar más complicado de ese ambiente ya que la ventilación cruzada, por más buena que sea, siempre es un espacio muerto, como son las esquinas alejadas de ese sector".

Y aclaró: "En un bar, por ejemplo, si tenemos ventilación en la entrada y en la salida, las esquinas son los lugares donde encontramos los espacios muertos, allí deben ser colocados estos sensores".

Al consultarle cuándo se podrán utilizar Parra dijo: "Estamos viendo algunas alternativas de empresas en Argentina que están en condiciones de industrializarlo. Nosotros somos laboratorio de desarrollo, no tenemos fabricación en escala de esto. La idea es que esté a mediados de mayo, ya que con frío la gente tiende a estar en lugares cerrados" completó.