Cómo prevenir intoxicaciones con monóxido de carbono
Este gas es incoloro e inoloro y puede producir intoxicaciones letales por el mal funcionamiento de artefactos y la insuficiente ventilación de ambientes.
28 Mayo de 2022 - 12:54
28 Mayo de 2022 - 12:54
28 Mayo de 2022 / Ciudadano News / Nacionales
Los riesgos de inhalar gas son graves para todas las personas y la intoxicación por monóxido de carbono hasta puede causar la muerte. Para prevenirlos, es importante contar con la ventilación adecuada de los ambientes y el control de las instalaciones, entre otras medidas.
Con el descenso de la temperatura, las personas buscan la forma de calefaccionar los ambientes, por lo que el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono (CO) aumenta debido a la mayor utilización de los artefactos . Como fue el caso de un padre e hija que se encuentran graves por intoxicación de monóxido de carbono al apagarse una salamandra.
La combustión incompleta de cualquier material que contenga carbono, presente en materiales como leña, carbón, gas, kerosene, alcohol, gas oil y nafta, más la inadecuada ventilación de los ambientes cerrados puede causar la inhalación de CO. El gas es incoloro, inodoro y no irritativo, y se dispersa fácilmente en el aire, acumulándose en ambientes mal ventilados, sin ser percibido por las personas hasta el momento en que presentan síntomas.
Por lo tanto, puede provocar graves consecuencias a la salud y hasta llevar a la muerte.
Cuando se inhala monóxido de carbono se combina con la hemoglobina de la sangre impidiendo el transporte de oxígeno a las células provocando hipoxia en los tejidos. Es decir, daño al corazón, cerebro y otras partes del cuerpo. https://ciudadano.news/policiales/mendoza/padre-e-hija-estan-graves-luego-de-intoxicarse-con-monoxido-de-carbono
La forma de presentación varía según la concentración de CO inspirado, el tiempo de exposición, la ventilación y las condiciones de base de las personas expuestas.
Los cuadros leves suelen presentarse con cefaleas, náuseas, vómitos, mareos o debilidad y, si progresan, pueden llevar a inestabilidad, confusión, visión borrosa, disnea, arritmias, dolor en el pecho, depresión del estado de conciencia, convulsiones y muerte.
Las formas crónicas, en cambio, se caracterizan por cefaleas, fatiga crónica, trastornos neuropsiquiátricos (labilidad emocional, déficit de la memoria, dificultad para las tareas habituales, trastornos del sueño), entre otros síntomas.