La muerte de 24 personas por el consumo de cocaína adulterada con alguna sustancia tóxica, más otras 80 intoxicadas en grave estado, todos en el conurbano bonaerense, a lo que se suman varios casos observados en Rosario han disparado las alarmas sobre un tema que siempre debió ser abordado por el Estado.
Para acercar impresiones sobre la situación de este segmento social, FM 91.7 consultó a la jefa del Plan Provincial de Adicciones, Marta Hintuchi.
La funcionaria admitió que en Mendoza, al igual que en todo el país se observa un incremento del consumo problemático incluyendo al alcohol, el trabajo, la marihuana y la cocaína, en ese orden. En todos los casos, señaló Hintuchi, tanto en adultos como en jóvenes, el consumo está vinculado a los espacios de diversión.
Una de las preocupaciones del Plan de Adicciones es la presencia de la droga en las escuelas. La jefa del sector explicó que el ámbito escolar como los demás espacios sociales es proclive a que haya presencia de droga tanto en consumo como en la venta.
Al respecto, Hintuchi dijo que se trabaja en conjunto con la Dirección General de Escuelas para diseñar un esquema educativo que prepare a los jóvenes para moverse en un mundo futuro donde habrá droga, ya que es una tendencia mundial el aumento del tráfico por la alta rentabilidad que tiene esa actividad delictiva. A esto se suma también la aparición de una gran cantidad de drogas sintéticas a menor costo, lo que hace suponer la baja calidad y, por lo tanto, mayor peligrosidad.
También advirtió la entrevistada que se trabaja intensamente en disminuir el exceso de consumo que es principalmente la causa de las muertes. Aunque señaló que en Mendoza todavía no aparece el consumo de paco, pero sí se está distribuyendo una cocaína más barata para distribuirla en los sectores de menor poder adquisitivo.
Aclaró finalmente que el Plan Provincial de Adicciones trabaja en el aspecto sanitario a través de un equipo multidisciplinario en los distintos centros y apuntando a las personas que no tienen cobertura social.
La situación en el país
En la necesidad de contar con datos sobre la realidad de este drama social, que se está convirtiendo en tragedia, se dio a conocer una encuesta de la Universidad Católica Argentina publicada por el portal Infobae.
La Encuesta de la Deuda Social Argentina sobre la oferta de drogas en la zonas urbanas del país, se realizó entre julio y octubre del año pasado, en una muestra de más de 5.680 hogares representativos.
Aumento de adicciones en el último año
El reporte del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) plantea dos preocupantes premisas. En primer lugar, que las estadísticas disponibles y la experiencia cotidiana de los centros de salud urbanos, dan cuenta de que existe durante las últimas dos décadas un “aumento significativo, tanto en el avance del narcotráfico como en las prácticas de consumo de sustancias psicoactivas”. Y, por otro lado, que esto se agravó especialmente en el último año.
Los estudios, indicaron desde el ODSA, muestran que, a pesar de que la oferta y demanda de drogas y el consumo de alcohol tuvieron un retroceso auspicioso durante el 2020, especialmente en el inicio de la primera ola de COVID-19 y los meses más duros del confinamiento, volvieron a crecer durante 2021, incluso a niveles superiores a los precedentes de la pandemia.
Según el reporte, en 2021, el 23% de los hogares en la 'Argentina urbana' informó la presencia de venta y/o tráfico de drogas en la manzana, vecindario o barrio en el que está ubicado.
Según regiones urbanas, la presencia de venta o tráfico de drogas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es de un 11%; pero la prevalencia se incrementa de manera significativa en el conurbano bonaerense (23%), otras grandes áreas metropolitanas (29%) y el resto urbano (27%).
Los datos evidencian mayor presencia del flagelo del narcotráfico, el narcomenudeo y el consumo adictivo de drogas en los sectores de mayor vulnerabilidad socio-ocupacional: específicamente, un 41% de los hogares de sectores bajos marginales perciben venta o tráfico de drogas en sus alrededores.
Zonas más vulnerables
Al mismo tiempo, en villas de emergencia o asentamientos precarios casi un 60% de hogares refieren que existe venta o tráfico de drogas en su zona. En general, cuatro de cada diez hogares en condición de pobreza perciben la presencia del narcomenudeo en sus alrededores, frente a un 15% de los hogares no pobres.
Esto, señalaron, con especial influencia entre los adolescentes y jóvenes, “y con mayor penetración y visibilidad en los sectores más vulnerables y marginados de la sociedad”, y en un contexto “de recuperación económica, aumento del trabajo informal y debilidad o ausencia tanto de políticas preventivas hacia el consumo, como represivas hacia el narcomenudeo y el tráfico de drogas”.
De acuerdo al informe, tres de cada diez hogares donde habitan niños se encuentran ubicados en zonas con presencia de venta o tráfico de drogas.
El reporte destaca entonces “la fuerte correlación entre el aumento de las adicciones y el avance territorial del narcotráfico en zonas tanto metropolitanas como en centros urbanos de baja escala poblacional”, con especial penetración en los barrios más pobres, pero también en los barrios populares y de clases medias, aunque con menor reconocimiento o visibilidad.
A su vez, según la estadística, en un contexto barrial de alta percepción de inseguridad, un 50% de los hogares de barrios en donde es nula o baja la vigilancia provincial reportan venta y/o tráfico de drogas (en general, en sectores de trabajadores pobres o marginales). Al mismo tiempo, la venta y tráfico de drogas alcanza al 13% de los hogares en vecindarios donde existe vigilancia policial permanente (en general, en barrios de clase media baja o media alta).
En ese sentido, aseguran, la evidencia indica una “marcada ausencia, impericia o desidia gubernamental” frente a la cual las casi únicas respuestas, insuficientes para cubrir la problemática en toda su dimensión, “surgen desde organizaciones no gubernamentales, iglesias, medios de comunicación o entidades privadas”.