El triple crimen de Florencio Varela, un caso que sigue conmocionando a toda la sociedad argentina por su vínculo con un presunto ajuste de cuentas narco, ha encontrado su evidencia más escalofriante en los resultados de las pericias forenses.
El minucioso informe de las autopsias de Lara Morena Gutiérrez, Morena Verdi y Brenda Loreley Del Castillo ha confirmado la hipótesis de una venganza ejecutada con una ferocidad pocas veces vista, documentando los tormentos que sufrieron las tres jóvenes antes de ser ultimadas.
El documento, pieza clave en la investigación para determinar la responsabilidad de los nueve detenidos -entre ellos el llamado Pequeño J, señalado como el autor intelectual y detenido en Perú-, detalla de forma individual las lesiones en vida y después de muertas que padecieron las víctimas, revelando una escena de tortura dentro de la ya tristemente célebre "casa del horror".
El calvario de Lara: múltiples puñaladas y un ensañamiento brutal
La adolescente Lara Gutiérrez, de tan solo 15 años, fue, según los detalles filtrados del expediente judicial, la víctima que más evidencias de tortura presentaba. Los forenses contabilizaron un total de siete lesiones traumáticas provocadas mientras aún estaba con vida.
El cuerpo de Lara fue hallado maniatado con una mordaza alrededor de la boca y el cuello, y cintas plásticas inmovilizaban sus rodillas y tobillos. El ensañamiento se hizo visible en las heridas de arma blanca, un patrón de ataque que sugiere una intención de infligir dolor extremo.
Entre los hallazgos más estremecedores, se destacan:
Herida de puntazo en el pecho: una lesión compatible con una puñalada en el centro del esternón.
Graves heridas cortantes en el cuello: se detectaron múltiples cortes en ambos costados del cuello, uno de ellos de carácter extenso y profundo que seccionó arterias vitales, provocando un shock hipovolémico (hemorragia masiva) que fue la causa principal de su muerte.
Desmembramiento auricular y digital: los peritos confirmaron un corte limpio y profundo en la oreja izquierda que causó el desprendimiento completo del pabellón auricular. Además, se encontraron heridas contundentes en la mano izquierda, con pérdida de las yemas en cuatro dedos, lo que la querella interpreta como un acto deliberado de tortura.
Morena: la asfixia y el golpe fatal que rompió su columna
En tanto, la autopsia de Morena, de 20 años, también expuso un cuadro de violencia extrema con al menos siete lesiones traumáticas en vida. A diferencia de Lara, la causa de muerte de Morena apunta a una combinación de asfixia y traumatismo cervical.
Asfixia y dogal: el cadáver fue encontrado con una bolsa de plástico en la cabeza y un dogal de tela (una especie de lazo) alrededor del cuello. Esto se vincula con un surco de compresión cervical compatible con estrangulamiento.
Trauma cervical: el informe es contundente al señalar una luxofractura cervical C1-C2, indicando que le movieron la cabeza y le fracturaron la columna vertebral a la altura del cuello. Los médicos legales determinaron que la causa final de muerte fue un shock neurogénico provocado por este daño medular.
Múltiples hematomas: presentaba extensos hematomas en el rostro (alrededor de ambos ojos y en la mandíbula) y en el esternón, resultado de golpes contundentes que se suman a la larga lista de lesiones vitales.
Brenda, la víctima con más heridas en vida y el corte post mortem
De las tres jóvenes, el cuerpo de Brenda, de 20 años, fue el que más evidencia de agresión presentó, con 22 heridas traumáticas provocadas antes de su muerte. Los ataques a la joven combinaron cortes, puñaladas y golpes severos, dejando claro que fue sometida a un ensañamiento prolongado.
Traumatismos faciales y craneales: Brenda sufrió una herida contundente vertical de 8,5 cm que le atravesó la nariz y ambas mejillas, causando un daño severo en la estructura ósea de la cara. Además, se encontraron puñaladas en la frente, hematomas en los labios y en las orejas, y múltiples lesiones contundentes en el cráneo.
Puñaladas y lesiones superficiales: los forenses enumeraron al menos ocho puñaladas superficiales en la parte delantera y lateral del cuello, así como varios cortes en la mano y el tórax.
Causa de muerte: la brutalidad del ataque indica una muerte violenta por múltiples traumatismos y pérdida de sangre.
Desmembramiento post mortem: el informe confirma que, después de su fallecimiento, Brenda fue descuartizada en la zona del abdomen. Un corte transversal de gran longitud fue ejecutado después de la muerte con un elemento filoso, causando la salida de asas intestinales, un acto que profundiza la crueldad de los victimarios y apunta a un intento de desaparecer o deshonrar el cuerpo.
Contexto narco: la venganza detrás de la masacre
La crudeza del informe forense refuerza la principal línea de investigación, que sostiene que el triple crimen de Florencio Varela fue un acto de venganza orquestado por una organización narco transnacional.
La brutalidad de los hechos, con el uso de tortura, mutilaciones y la exhibición de la saña, es un patrón común en los ajustes de cuentas de grupos criminales organizados. La intención, según los investigadores, no era solo matar, sino enviar un mensaje de terror.
El caso continúa avanzando con el procesamiento de los detenidos y la búsqueda de los prófugos restantes, mientras la Justicia busca esclarecer todas las conexiones de este horrendo crimen.