El joven Axel "Chinito" Araneda fue formalmente imputado por el brutal choque en la Ruta Nacional 22, en Allen (Río Negro), que terminó con la vida de cuatro miembros de la familia Cocuzza/Gutiérrez. La jueza de garantías fue tajante al dictar la prisión preventiva, argumentando que las condiciones en que conducía Araneda conforman un cuadro de "temeridad absoluta".
Dentro del vehículo embestido, una Ford EcoSport detenida en la banquina, fallecieron en el acto Liliana Cocuzza, su hija Carina Gutiérrez y dos nietos menores de edad. El esposo de Cocuzza, Justo Pastor Gutiérrez, es el único sobreviviente y permanece gravemente herido.
El cuadro de temeridad absoluta: 170 km/h, alcohol y drogas
El Ministerio Público Fiscal de Río Negro confirmó que Araneda circulaba en su Volkswagen Amarok a una velocidad mínima de 170 km/h cuando impactó a la EcoSport. La violencia fue tal que el vehículo de las víctimas fue arrastrado más de 37 metros y se incendió.
La imputación sostiene que la conducta de Araneda fue "imprudente y antirreglamentaria" debido a una combinación de factores letales:
- Exceso de velocidad: Mínima comprobada de 170 km/h.
- Alcohol y Drogas: Se confirmó la presencia de estupefacientes y un nivel de alcohol en sangre de 0,46 gramos (tomado tres horas después, por lo que era mayor al momento del choque).
- Uso de celular: Testigos afirmaron que lo usaba mientras manejaba.
Antecedente por narcotráfico: un agravante clave
Otro punto determinante para la prisión preventiva fue el antecedente penal del acusado. Araneda se encontraba cumpliendo libertad condicional por una condena federal por narcotráfico dictada en 2019, cuya sentencia fue confirmada este año por la Corte Suprema.
Pese a las condiciones impuestas por la Justicia, el joven circulaba sin restricciones la madrugada del siniestro. La jueza sostuvo que esta combinación de factores de riesgo y la gravedad del hecho justifican la medida cautelar mientras avanza la investigación por homicidio culposo cuádruplemente agravado.
Alcohol, ostentación y una selfie fatal
La reconstrucción de las horas previas al siniestro reveló un perfil aún más inquietante. Araneda había pasado varias horas en un boliche de Cipolletti, donde consumió alcohol.
Minutos antes del choque, la temeridad quedó registrada por él mismo en sus redes sociales: subió videos desde la pista de baile y, fatalmente, una selfie al volante de su Amarok (sin patente), exhibiendo un reloj de lujo y una cadena de oro. Este material fue clave para la fiscalía, que lo incorporó a la causa como prueba de su conducta.
La defensa intentó responsabilizar a la víctima, pero la fiscalía fue enfática al rechazar esa estrategia, insistiendo en que "la única conducta penalmente relevante es la del imputado".
