Dieciocho años después del asesinato de Nora Dalmasso en el barrio cerrado Villa Golf Club, de Río Cuarto, se encontró material genético perteneciente a Roberto Bárzola en la bata que tenía puesta la víctima al momento del crimen.
Ahora que la Justicia sospecha de este parquetista, su defensa, integrada por los abogados Cristian Titarelli y Aquiles Rodríguez, pidió que prescriba la causa.
El motivo de la solicitud de los letrados de Bárzola tiene que ver con el largo periodo de tiempo que transcurrió desde el hecho, y para avalar el argumento se basaron en las garantías constitucionales.
Por su parte, la querella, representada por Mariángeles Mussolini, rechazó la posibilidad de que se declare la prescripción.
En este sentido, sostuvo que los hechos representan un caso extremo de violencia de género que no debe quedar impune.
A su vez, reiteró su compromiso de llevar el caso hasta las últimas instancias judiciales, incluidas las internacionales, para que se haga justicia por Dalmasso.
Cuando ocurrió el crimen Bárzola tenía 27 años y trabajaba como pulidor de pisos en la casa de la víctima.
Aunque nunca formó parte de la investigación, días atrás se confirmó que su ADN coincidió con uno de los tres rastros presentes en el cinto de la bata con el que la víctima fue asfixiada y en un vello púbico atrapado en la zona inguinal de su cuerpo.
Esa coincidencia de las huellas genéticas halladas provocó que Bárzola fuera imputado por abuso sexual seguido de muerte y citado a declarar, aunque se negó a dar testimonio.
A pesar de que una pericia internacional había marcado años atrás al pulidor de pisos, esa pista no se investigó por causas que nunca se dieron a conocer.

