El juez federal Marcelo Martínez de Giorgi puso punto final a la investigación sobre una supuesta red de espionaje ilegal durante la gestión de Mauricio Macri, dictando el sobreseimiento de Darío Nieto, exsecretario privado de la Presidencia, y de Susana Martinengo. La medida también benefició a una docena de ex agentes de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) que integraban el grupo conocido como "Súper Mario Bros". Tras años de instrucción, el magistrado concluyó que no existen pruebas suficientes para sostener la acusación.
La lógica de la "obediencia ciega" El argumento central del fallo reside en la estructura misma de los servicios de inteligencia. Martínez de Giorgi validó la tesis de que los agentes operativos actuaban bajo un esquema de estricta subordinación jerárquica y "tabicación informativa". Según el juez, estos efectivos recibían órdenes verbales y fragmentadas, desconociendo el objetivo final de sus tareas, lo que impide atribuirles dolo o conciencia de ilicitud. "El técnico no sabe cuál va a ser el uso final de lo que está haciendo", sostuvo el magistrado.
En cuanto a la situación de Darío Nieto, el fallo destaca que su rol se limitaba a tareas administrativas y protocolares, sin un vínculo funcional con la AFI. La justicia descartó la hipótesis de un "plan sistemático" impulsado desde la Casa Rosada, atribuyendo las maniobras a un descontrol interno de la agencia. No obstante, se mantienen los procesamientos de los ex directivos Alan Ruiz y Diego Dalmau Pereyra, señalados como los articuladores de las operaciones.