Caso Nisman: imputan al exjefe de la Federal por irregularidades
Eduardo Taiano, a cargo de la investigación, argumentó que las deficiencias en la preservación del lugar fueron tan severas que pusieron en riesgo la posibilidad de esclarecer los hechos.
La muerte del fiscal Alberto Nisman sigue siendo un enigma que sacude a la Argentina, y esta semana sumó un nuevo capítulo.
El exjefe de la Policía Federal durante el gobierno de Cristina Kirchner, Román Di Santo, fue imputado por su accionar en la escena del crimen. La Justicia lo acusa de irregularidades graves que habrían comprometido la recolección de pruebas clave en el departamento de Nisman, ubicado en el exclusivo complejo Le Parc de Puerto Madero.
Román Di Santo.
Graves fallas en el procedimiento: "Se perdió la oportunidad de saber la verdad"
El fiscal Eduardo Taiano, a cargo de la investigación, argumentó que las deficiencias en la preservación de la escena del crimen fueron tan severas que pusieron en riesgo la posibilidad de esclarecer los hechos. "No se tomaron medidas básicas, como registrar la temperatura del cuerpo y del ambiente, o identificar una tercera vía de acceso al departamento", explicó Taiano en su requerimiento.
Además, durante la madrugada del 18 de enero de 2015, más de 60 personas ingresaron al departamento del fiscal, contaminando el lugar. Entre las irregularidades destacadas, Taiano subrayó que no se encontraron huellas de Nisman, pero sí de uno de los prefectos encargados de preservar la escena. "Esto es más que una negligencia, es una falla que afecta todo el caso", añadió un investigador cercano al expediente.
Di Santo, quien comandó la Policía Federal entre 2012 y 2016, rechazó las acusaciones y defendió su actuación. "Actué bajo las órdenes del entonces secretario de Seguridad, Sergio Berni. Mi rol fue exclusivamente como auxiliar de la Justicia; no interferí en las tareas técnicas de mis subordinados", afirmó en su descargo.
Calificó de "descabellada" la imputación en su contra y aseguró que no impartió órdenes ilícitas. Sin embargo, la sombra de las decisiones tomadas aquella noche no lo abandona. Berni, quien también estuvo presente en el lugar del hecho, declaró en su momento que había tenido solo dos comunicaciones con la entonces presidenta Cristina Kirchner durante esa madrugada. Pero peritajes posteriores revelaron que hubo al menos 31 contactos telefónicos, 18 de ellos realizados por Kirchner, lo que despierta nuevas sospechas sobre el manejo del operativo.
Un operativo desprolijo: bebidas, comidas y huellas borradas
La escena del crimen de Nisman quedó marcada por el desorden y la falta de profesionalismo. Testigos relataron episodios insólitos: algunos de los presentes comían y bebían mientras los peritos trabajaban, y la pistola utilizada fue limpiada con papel higiénico, eliminando posibles rastros de huellas. Estas acciones no solo empañaron la investigación inicial, sino que también reforzaron las teorías de encubrimiento que rodean el caso.
Un nuevo inicio para la búsqueda de justicia
La imputación de Román Di Santo y Luis Alberto Heiler, exjefe de la Prefectura, podría ser solo el comienzo. La Justicia evalúa si otros funcionarios presentes aquella noche, incluidos superiores como Berni, deberían ser investigados. Las irregularidades detectadas no sólo comprometen a los responsables directos, sino que reavivan dudas sobre la posible coordinación desde altas esferas del poder político.
Para muchos argentinos, el caso Nisman representa una herida abierta en la historia del país. Con cada revelación, crecen los cuestionamientos sobre si alguna vez se conocerá la verdad.