La historia de Pequeño J: el joven narco que cayó en Perú
Un joven con un alias temido, una herencia marcada por la violencia y una huida que parecía calculada, pero terminó en error. La historia completa revela un entramado criminal.
Tony Janzen Valverde Victoriano, un joven peruano de 20 años conocido por su alias "Pequeño J", es el principal acusado de ser el autor intelectual y el "cerebro" detrás del brutal triple crimen de Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Morena Gutiérrez (15) en Florencio Varela, Argentina. A pesar de su juventud, es descrito por los investigadores como un delincuente extremadamente sanguinario, brutal y sin límites, que comprende y opera bajo los códigos del narcotráfico.
Su apodo tiene un doble origen: la "J" es por su padre, Janhzen Valverde, y su nombre, Tony, fue elegido en homenaje al personaje de Tony Montana de la película "Caracortada" (Scarface).
Todo sobre Pequeño J el joven narco peruano acusado de un triple crimen en Argentina.
Un legado criminal: la familia y sus vínculos
"Pequeño J" es considerado la "tercera generación" de una familia criminal vinculada al narcotráfico y al sicariato, siguiendo los pasos de su abuelo y su padre. Creció en un entorno de violencia en el asentamiento Nueva Indoamérica, en Trujillo, Perú.
Su padre, Janhzen Valverde Rodríguez, era miembro de la banda criminal "Los Injertos de Nuevo Jerusalén". Fue asesinado en diciembre de 2018 por un sicario de la banda rival "El Gran Marqués" como parte de una guerra por el control territorial. Tras la muerte de su padre, un "Pequeño J" adolescente juró venganza en una publicación de Facebook: "Te prometo que esto no va a quedar así, porque si nadie hace nada, yo mismo lo hago con pana y elegancia". El padre también tenía un historial de violencia de género contra su pareja, Yuliana Victoriano, y de abandono de sus dos hijos, Tony y Sandy.
Sus tíos, Manuel Valverde Rodríguez (alias "Chumán") y Luis Valverde Rodríguez (alias "Serranasho"), también tienen antecedentes criminales por asesinato, robo agravado y extorsión.
"Pequeño J" no tiene registros migratorios de haber ingresado legalmente a Argentina, donde se habría instalado para "reflotar los negocios de la familia". Algunas fuentes penitenciarias sostienen que podría distribuir droga para capos narcos peruanos más importantes, como Marcos Estrada Gonzales o Julio Andrés Rodríguez Granthon, alias "El peruano".
Así vivía y así cayó Pequeño J el joven narco señalado por un triple crimen en Argentina.
Cómo lo atraparon: la fuga frustrada por un error básico
Tras el triple crimen, "Pequeño J" se convirtió en el fugitivo más buscado de Argentina, con un pedido de captura nacional e internacional. Su fuga lo llevó desde Argentina hacia Bolivia y finalmente a Perú.
Sin embargo, su captura fue posible gracias a un error crucial: no cambió el teléfono celular ni el chip que usaba en Argentina. Este dato, calificado como "muy rudimentario para un narco" por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, permitió a la Policía peruana rastrear su ubicación.
Fue localizado y detenido en Pucusana, un distrito al sur de Lima. Al momento de su arresto, viajaba escondido en la caja de un camión de pescado. El operativo fue un trabajo coordinado entre la Policía Bonaerense, la Dirección Antidrogas de Perú e Interpol.
Al ser capturado y consultado por la prensa, "Pequeño J" negó su participación en los asesinatos, declarando: "Nos están echando la culpa nada más, no matamos a nadie" y "tienen que encontrar al culpable porque yo no tengo nada que ver".
Su banda y la red de cómplices
Con la detención de "Pequeño J", el número de apresados por el caso ascendió a nueve. Su organización, aunque descrita como marginal, contaba con varios miembros con roles definidos:
Matías Sebastián Ozorio: considerado su "mano derecha", también fue arrestado en Perú horas antes que él.
Miguel Ángel Villanueva Silva y Magalí Celeste González Guerrero: serían los dueños de la casa en Florencio Varela donde se cometieron los crímenes. Villanueva, además, creció en el mismo asentamiento peruano que "Pequeño J".
Daniela Iara Ibarra y Maximiliano Andrés Parra: fueron detenidos mientras limpiaban la escena del crimen.
Lázaro Víctor Sotacuro: capturado en Bolivia, está acusado de dar apoyo logístico como uno de los conductores.
Ariel Giménez: acusado de cavar el pozo donde enterraron a las víctimas.
Florencia Ibáñez: sobrina de Sotacuro, fue detenida en el auto de su tío.