Hija estafó a su madre por millones en Lomas de Zamora: cómo sucedió
Rosa, comerciante de Lomas de Zamora, descubrió que su vida financiera y familiar estaba a punto de cambiar. Un fraude que nadie podría haber anticipado.
Rosa, comerciante de Lomas de Zamora, próxima a cumplir 65 años, fue víctima de una estafa millonaria perpetrada por su propia hija.
Lo que parecía un trámite bancario rutinario para obtener una tarjeta de crédito se transformó en un caso de fraude que dejó a Rosa con casi $9.000.000 de deuda y un historial crediticio comprometido, exponiendo tanto vulnerabilidades de los sistemas bancarios digitales como los riesgos de la confianza familiar.
Rosa, dueña de un kiosco y madre de cinco hijos, buscaba una tarjeta de crédito para adquirir mercadería. Sin embargo, una ejecutiva del banco le informó que "ya tenía una cuenta abierta" en la entidad, pese a que Rosa nunca había operado allí.
La investigación interna reveló que la cuenta fue creada online el 30 de junio de 2024, usando el DNI y los datos biométricos de Rosa, sin que existiera robo de documento alguno. Todas las evidencias apuntaron hacia su hija, residente en el mismo domicilio, quien utilizó correo electrónico y teléfono a su nombre para validar la apertura de la cuenta.
"Rosa fue engañada y estafada por su propia hija"
Diego Proietti, abogado de Rosa, explicó que la joven se aprovechó de la confianza materna: "Aparentemente, la mujer le habría facilitado en algún momento su rostro para superar los controles iniciales. Rosa fue engañada y estafada por su propia hija". Entre octubre y diciembre de 2024, la hija solicitó 19 préstamos personales a través de la aplicación del banco, transfiriendo los fondos inmediatamente a su propia cuenta en otra entidad.
El abogado criticó duramente la actuación de la entidad financiera, señalando que "el banco nunca corroboró la identidad y habilitó créditos sin esperar las 48 horas que exige el Banco Central para prevenir fraudes". Esto vulnera el Artículo 5 de la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor y contraviene los principios de seguridad en transacciones electrónicas establecidos en el artículo 42 de la Constitución nacional y el artículo 10 de la Ley 24.240.
El caso se agravó cuando la hija refinanció la deuda el 5 de diciembre de 2024, haciéndose pasar por Rosa, usando contraseñas previamente generadas. La verdad emergió el 28 de marzo de 2025, cuando Rosa descubrió la estafa y presentó un reclamo ante el banco, que inicialmente rechazó la responsabilidad.
Frente a esta negativa, Rosa inició acciones legales: presentó una denuncia penal ante la UFI N° 19 de Lomas de Zamora por suplantación de identidad y fraude, y solicitó mediación en Defensa del Consumidor de la Municipalidad de Lomas de Zamora. Durante la audiencia, el banco se negó a reproducir el audio de la refinanciación, alegando "cuestiones técnicas", intentando atribuir la operación a Rosa.
La investigación confirmó que todas las transferencias y comunicaciones fueron realizadas por la hija, dejando evidencia de la inocencia de Rosa. Tras confrontarla, la joven admitió la estafa, lo que llevó a Rosa a cortar la relación familiar y avanzar judicialmente.
El impacto emocional fue severo: otra hija declaró que Rosa "casi sufrió un infarto" y desde entonces enfrenta "angustia casi depresiva". La hija estafadora tenía antecedentes de deudas de juego y había vaciado otras cuentas, generando que familiares debieran cubrir préstamos para equilibrar las deudas generadas por los créditos fraudulentos.
Un fallo reciente del Juzgado Comercial N°14 otorgó a Rosa una medida cautelar, frenando el cobro y la calificación negativa de su historial crediticio mientras continúa la investigación. Proietti destacó que "lo central es que quedó probado que Rosa no contrajo la deuda; todo debería ser anulado". Además, avanzó con una acción civil contra el banco por daños y perjuicios, incluyendo daño moral, estimado en un 50% del daño material, equivalente a unos $4,5 millones más intereses.
Este caso evidencia la necesidad urgente de reforzar los controles en transacciones bancarias digitales, proteger a adultos mayores y supervisar el accionar de las entidades financieras frente a fraudes familiares.