El presidente ucraniano Volodimir Zelenski aterrizó en la capital alemana para una serie de reuniones cruciales que podrían definir el futuro del conflicto. En lo que definió como un "día ucraniano-estadounidense", el mandatario busca cerrar filas con Europa y, fundamentalmente, con los enviados de Donald Trump para avanzar hacia una solución diplomática. Las conversaciones, previstas para este domingo y mañana lunes, tienen como eje central concretar un alto el fuego duradero.
La agenda en Berlín es de máxima tensión. Zelenski se reunirá con el equipo negociador de Kiev y los emisarios estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. El objetivo es destrabar la respuesta de Washington a la última versión del plan de paz, modificado recientemente por Ucrania y sus aliados europeos.
"Todavía no he recibido una respuesta de Estados Unidos", admitió el líder ucraniano, aunque se mostró listo para iniciar el diálogo inmediato tras los reproches previos de Trump sobre la lectura de las propuestas.
Un plan de 20 puntos y la advertencia del Kremlin
"Ya estoy en Alemania. La agenda de hoy incluye una reunión con el equipo negociador estadounidense. Nos centramos en cómo garantizar de forma fiable la seguridad de Ucrania para que la experiencia del Memorándum de Budapest y la invasión rusa no se repitan jamás. Esperamos unas conversaciones constructivas", escribió el mandatario en su cuenta de X.
La estrategia de Kiev se basa en un plan marco de 20 puntos que culmina en el cese de hostilidades. El punto más delicado refiere a las garantías de seguridad futuras: Zelenski exige un mecanismo inspirado en el Artículo 5 de la OTAN (defensa mutua ante ataques), aunque sin implicar una adhesión formal a la Alianza Atlántica por el momento. "Queremos asegurarnos de que no se repita la guerra", sentenció.
Sin embargo, el clima diplomático presenta nubarrones. Desde Moscú, el Kremlin ya rechazó de antemano cualquier modificación sustancial al plan original propuesto por Estados Unidos. Yuri Ushakov, asesor de política internacional de Vladimir Putin, advirtió a la televisión rusa que tendrán "objeciones muy fuertes" si se alteran los términos, tensando la cuerda antes de que las negociaciones lleguen a una firma.