La final de la Vuelta Ciclista a España en Madrid tuvo que ser suspendida a 56 kilómetros de la meta debido a las protestas propalestinas.
A raíz de los hechos, la vicepresidenta segunda del Gobierno español, Yolanda Díaz, encendió la polémica al respaldar a los manifestantes y declarar que "Israel no puede participar en ningún evento deportivo".
"Israel no puede participar en ningún evento mientras siga cometiendo un genocidio", escribió la líder del partido de izquierda Sumar en sus redes sociales, y se congratuló por la interrupción de la carrera. "La sociedad española ha dado una lección al mundo paralizando la Vuelta", sentenció.
Las protestas contra el equipo israelí
Las declaraciones de Díaz se virtieron tras el caótico desenlace de la Vuelta. A pesar de un amplio despliegue policial de 1.100 agentes, los manifestantes lograron traspasar el perímetro de seguridad para ocupar la calzada y detener al pelotón, en protesta por la participación del equipo Israel - Premier Tech.
Ante los enfrentamientos en el recorrido, la organización decidió desviar la carrera hasta el Palacio Real, donde finalmente se suspendió de forma definitiva.
Las manifestaciones contra el equipo israelí se habían repetido a lo largo de todo el país, convocadas por el Comité Palestino del Movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) bajo el lema "Ciclismo sin sionismo".