En la localidad de Stilfontein, Sudáfrica, una mina de oro operada de manera ilegal se convirtió en el epicentro de una tragedia. Al menos 78 cadáveres fueron recuperados y 246 personas fueron rescatadas de las profundidades del pozo en condiciones críticas.
La operación, que comenzó el pasado 13 de enero, fue la culminación de meses de presión ejercida por las autoridades para que los trabajadores salieran a la superficie.
La cronología de un desastre anunciado
El gobierno sudafricano intervino en la zona el 10 de enero, tras conocerse una carta que alertaba sobre 109 muertes en la mina Buffelsfontein, situada cerca de Stilfontein, a 160 kilómetros de Johannesburgo. En los días siguientes, se desplegó un operativo de rescate que reveló una situación alarmante.
Según la ONG Mining Affected Communities United in Action (MACUA), antes de la intervención había entre 400 y 800 personas atrapadas en la mina, algunas de las cuales permanecían allí desde noviembre sin alimentos ni agua.
Videos filtrados muestran cadáveres apilados en túneles y testimonios desgarradores de mineros que narran cómo sobrevivieron comiendo cucarachas y mezclando pasta de dientes con sal.
Minería ilegal en Sudáfrica/ Fuente X (exTwitter)
El contexto de la minería ilegal en Sudáfrica
La minería ilegal, potenciada por el declive de la industria formal entre los años noventa y 2000, ha dejado miles de minas abandonadas en el país. Estos espacios se convirtieron en refugio para los llamados "zama-zamas", término zulú que significa "aquellos que arriesgan".
Los zama-zamas exploran minas en condiciones extremas, sin equipo adecuado y enfrentando peligros constantes, como derrumbes, gases tóxicos y enfrentamientos con la policía.
Minería ilegal en Sudáfrica/ Fuente X (exTwitter)
Operación Vale Umgodi: un enfoque polémico
Desde diciembre de 2023, el gobierno implementó la "Operación Vale Umgodi" (cerrar el pozo) para combatir la minería ilegal. Más de 13.690 personas fueron detenidas en el marco de este operativo. Esta estrategia fue cuestionada por organizaciones de derechos humanos, que critican la decisión de cortar el suministro de agua, alimentos y medicinas como medida de presión.
En el caso de Buffelsfontein, este bloqueo prolongado agravó la crisis. Aunque se flexibilizó parcialmente en diciembre, muchos mineros permanecieron en condiciones extremas. Según testimonios, el agua ácida que inundó los túneles también complicó su movilidad y supervivencia.
La tragedia y el llamado a una solución estructural
En medio de la operación de rescate, la jueza Ronel Tolmay declaró que "esto no debe convertirse en un capítulo oscuro de nuestra historia". Sin embargo, la situación evidencia la necesidad de una respuesta integral para abordar la minería ilegal y el abandono de más de 6.000 minas en Sudáfrica.
Christopher Rutledge, director de MACUA, señaló la urgencia de proteger estos espacios para evitar nuevas tragedias. Por su parte, la ministra de la Presidencia, Khumbudzo Ntshavheni, mantuvo una postura firme: "No vamos a enviar ayuda a criminales. Vamos a ahuyentarlos".
La magnitud de esta tragedia subraya la precariedad en la que viven cientos de personas dedicadas a la minería ilegal, muchas de ellas migrantes de países vecinos como Mozambique y Zimbabue.