El gobierno de Venezuela protagonizó un incidente diplomático tras retener el pasaporte oficial del cardenal Baltazar Porras en el aeropuerto de Caracas. El hecho ocurrió cuando el arzobispo emérito se disponía a viajar a España y funcionarios estatales le impidieron el embarque, alegando supuestas irregularidades en su documentación. La confiscación del pasaporte emitido por la Santa Sede generó la intervención de la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) y marca el primer roce internacional de la gestión del Papa León XIV.
Denuncia institucional y tensión diplomática
Según el relato del purpurado, un funcionario retiró sus documentos y, al regresar, notificó la anulación del pasaporte sin ofrecer detalles técnicos. Porras informó que intentó fotografiar la orden administrativa, pero los agentes le advirtieron que podría ser detenido si persistía en registrar el procedimiento. Ante la imposibilidad de abordar el vuelo, el cardenal debió retirarse del aeropuerto.
La Conferencia Episcopal emitió un comunicado en el que solicitó una investigación exhaustiva sobre lo ocurrido y reclamó la restitución del documento. Organismos de derechos humanos calificaron la medida como una restricción a la libertad de movimiento, recordando que en octubre las autoridades ya habían impedido el traslado de Porras hacia el estado de Trujillo.
Desde el Vaticano, las fuentes oficiales mantienen hermetismo sobre la respuesta diplomática. Voceros eclesiásticos señalaron que la Santa Sede evalúa los pasos a seguir ante la retención de un documento con estatus diplomático y evitaron dar declaraciones apresuradas para no entorpecer las gestiones en curso.