Lluvias Torrenciales

Una nueva crecida de las aguas revive el pánico en Porto Alegre

Después de una semana de intensas precipitaciones, la cota de alerta del río Guaíba despertó los peores temores en la ciudad del sur de Brasil tras la tragedia de hace un año.

Por Ciudadano.News

Otra vez se cierne la sombra de terribles inundaciones sobre la urbe brasileña. — Imagen: Redes.

Porto Alegre, una de las ciudades más grandes del sur de Brasil, cayó nuevamente en pánico, este lunes, a causa de incipientes inundaciones debido a la crecida del río Guaíba, tan solo un año después de sufrir las peores anegaciones de su historia.

Según los reportes, el nivel del agua superó por tercer día consecutivo la cota de alerta debido a las fuertes lluvias registradas en la última semana.

El municipio de esta ciudad de 1,3 millones de personas, capital del estado de Río Grande do Sul, alertó que el caudal sigue "elevado" y que había posibilidad de "inundaciones puntuales" en el distrito portuario y en algunas islas cercanas.

En este contexto, se comunicó a los ciudadanos que eviten áreas de riesgo, ante la llegada de una ola de frío y viento que afectará la región hasta el jueves y que amenaza con agravar el desplazamiento de las corrientes de agua.

Rio Grande do Sul, estado fronterizo con las Repúblicas de Uruguay y Argentina, registra, por el momento, cuatro fallecidos, un desaparecido y más de 6.000 personas desplazadas de sus hogares por el temporal, según el último boletín de la Defensa Civil, publicado en la mañana de este lunes.

A un año de la catástrofe

Hace un año, debido a las intensas precipitaciones e inundaciones, la región sufrió una tragedia que provocó la muerte de 183 personas y el desplazamiento de casi 700.000, considerándose como el peor desastre natural en la historia del sur de Brasil.

El terrible recuerdo de 2024. Cortesía de X.

En ese momento, la crecida del río Guaíba y sus afluentes sumergieron durante semanas los barrios menos elevados de Porto Alegre, lo que obligó a los vecinos a buscar refugio en casas de familiares o en albergues improvisados por el Gobierno en escuelas e instalaciones deportivas