La guerra comercial desatada por Donald Trump expande el estado de incertidumbre en todo el comercio mundial, sin reglas claras a qué atenerse aun, y los principales perdedores son aquellos exportadores que venden al mercado de Estados Unidos. Un caso trascendió en estas horas, cuando un importador anuló un pedido de 600 botellas de vino a la bodega Bello Berganzo, de la región de Rioja Alavesa, en el País Vasco.
Se trata de una de las zonas más relevantes del vino europeo, y tras el anuncio de los aranceles del 20% a los productos europeos, se produjo este caso, en un momento en que según Ángela Bello Ruiz, propietaria de la bodega estaban "creciendo poquito a poco en EE. UU." y habían llegado a exportar una 4000 o 5000 botellas anuales. "Lo malo de esto es que hemos empezado a crecer en 2024, pero al subir los aranceles, nos han parado todo", señaló.
En este caso particular, cada botella destinada a EE.UU. lleva una etiqueta personalizada y "con una característica especial" y su número de importador. "Por lo tanto, todas las botellas son personalizadas y si ese palé que se ha anulado lo hubiésemos etiquetado, tendríamos que descorchar el vino, volverlo a embotellar en botella nueva y poner la etiqueta normal que utilizamos aquí, en el País Vasco", explicó.
Nagore Etxebarriarteun, otra empresa de Álava, ha expresado "total incertidumbre" tras el anuncio de los aranceles, y opinaron: "Nosotros hemos tenido suerte y nuestro pedido ha llegado a primeros de año, antes de que estos aranceles se impongan".
Esta bodeguera ha expresado el temor ante un hecho que califican de "negativo". Con una producción de unas 200.000 botellas anuales, 10.000 se dirigen a EEUU. "Es una cantidad importante para nosotros", agregaron.