Las naciones de Brasil y Paraguay quedaron envueltas, esta semana, en un inesperado conflicto diplomático, luego de que el gobierno de Lula da Silva admitiera una operación de espionaje contra su vecino sudamericano, culpando por esta acción a la anterior gestión de Jair Bolsonaro.
El escándalo provocó la suspensión de las negociaciones entre ambos socios del Mercosur, tendientes a establecer el precio de la energía de la hidroeléctrica binacional Itaipú, un asunto energético clave en la relación bilateral.
El acto de espionaje
Según la información de medios de prensa, la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) hizo un seguimiento de autoridades paraguayas durante el inicio del gobierno de Lula, quien asumió el 1 de enero de 2023.
La operación habría sido aprobada por el actual director de la ABIN, Luiz Fernando Correa, nominado por el propio Lula.
En los últimos días, el gobierno brasileño negó "categóricamente cualquier implicación en la acción de inteligencia" y adjudicó el acto de espionaje a la gestión del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro (2019-2022), según la cancillería de Itamaraty.
De acuerdo a medios brasileños, el objetivo de la infiltración era conocer con antelación la postura negociadora de Paraguay y la estrategia argumentativa respecto a las condiciones y precios del suministro de electricidad que es aprovechada por Brasil.
La reacción de Paraguay
Al revelarse lo ocurrido, el gobierno del presidente de Paraguay, Santiago Peña, convocó este pasado martes al embajador brasileño en Asunción, exigiéndole "explicaciones" sobre la infiltración y, a su vez, llamó a consultas al jefe diplomático paraguayo en Brasilia.
En este marco, el canciller Rubén Ramírez anunció, además, la suspensión de "todas las negociaciones" sobre Itaipú "hasta tanto Brasil brinde las aclaraciones correspondientes a satisfacción" de Paraguay.
El gobierno de Peña, en una detallada misiva, exigió respuestas sobre la duración y los objetivos del espionaje, los canales utilizados y las autoridades e instituciones paraguayas afectadas.
Brasilia y Asunción está en una compleja renegociación del tratado firmado en 1973, cuando se dio inicio a la obra que se finalizó en 1984. Las condiciones financieras, asentadas en el llamado "Anexo C" del tratado bilateral, son el eje de la discusión, dado que Paraguay busca aumentar los ingresos recibidos por la energía que vende a Brasil, consumidor de casi el 85% de la electricidad producida por Itaipú.

