Trump puso contra las cuerdas a la empresa más valiosa del mundo e ícono estadounidense
Apple analiza no presentar su nuevo iPhone, cuyo lanzamiento estaba previsto para septiembre. Los insólitos aranceles de EEUU a China le pegan de lleno.
Directivos y ejecutivos de Apple Inc analizan por estas horas postergar el lanzamiento de la nueva generación de iPhone, el 17, previsto para setiembre, y al mismo tiempo, si reverán los precios tentativos con que saldría a un mercado internacional patas para arriba por la guerra comercial desatada por el presidente de EEUU, Donald Trump.
El contragolpe de Trump a la reacción china con otro recargo arancelario que lo eleva al 54%, en ese único caso, no figuraba en el plan de contingencia que venían elaborando en la compañía desde que los republicanos accedieron a la Casa Blanca y se esperaba la ofensiva comercial del Gobierno de Estados Unidos contra el mundo.
Es que, si bien Apple es de origen estadounidense, su sede fiscal está en Irlanda, diseña sus productos en California, pero los fabrica con componentes producidos en China, Vietnam, Taiwán e India, para luego ser ensamblarlos por el gigante industrial chino Foxxcom, histórico proveedor de Apple.
No obstante, el golpe principal es al iPhone, que representa el 50% de los ingresos de Apple.
Así, los supuestos precios del iPhone 17 quedaron en duda. Iban a salir, probablemente, lo siguiente en sus versiones de menor capacidad de memoria interna: iPhone 17, US$ 799; iPhone 17 Air, US$ 999; iPhone 17 Pro, US$ 1.099, y el iPhone Pro Max a US$ 1.199.
El rival directo del 17, el Samsung Galaxy S25, ya está en el mercado a US$ 799, el Galaxy S25+ a US$ 999, y el Galaxy S25 Ultra, a US$ 1.299.
Líderes del mercado móvil.
El límite a los costos lo fijan los precios
La política de precios es fundamental dentro de la reestructuración en marcha, ya que habrá que ver cuál es el límite de precios de los fans de iPhone para no migrar de marca.
Según cifras de la macroencuesta Statista Consumer Insights, los usuarios de iPhone en Italia están particularmente satisfechos con la marca: sólo un 16% aseguró que probablemente o muy probablemente cambiaría de marca en la próxima oportunidad. Le siguen los usuarios de iPhone en Japón (18%), Brasil (19%) y España (25%).
Por otro lado, en India, el 63% de los usuarios de iPhone encuestados afirman que es probable o muy probable que cambien de marca.
En China tampoco son muy leales a la empresa de la manzana: el 56% cambiaría probablemente de marca de smartphone en la próxima renovación.
Este dato es muy valioso, ya que según estimaciones de la web especializada Newzoo, China está muy por delante de todos los demás países en cuanto a usuarios de smartphones, con cerca de 975 millones, superando a India, con una población similar, y a Estados Unidos, juntos.
Usuarios de smartphone en el mundo.
Se espera que en mercados como Europa y América Latina estos costos sean aún mayores debido a impuestos y aranceles de importación, lo que podría hacer que el dispositivo supere con facilidad la barrera de los 1.500 dólares en algunas regiones. Una locura para un teléfono que ya de por sí es muy caro en cualquier país del mundo.
India por China
Según distintos analistas, antes de la imposición de los aranceles de Trump, la empresa tenía planes de producir unos 25 millones de iPhones en India este 2025, de los cuales aproximadamente 10 millones estaban destinados al mercado local.
El arancel a pagar por China para ingresar productos a EEUU más que duplica al 26% aplicado a los productos provenientes de India.
Asimismo, el principal competidor de iPhone, el Samsung Galaxy S25, se fabrica en su gran mayoría en la provincia de Thai Nguyen, Vietnam, que también tributa algo menos de la mitad de aranceles que China, al menos por ahora.
A principios de diciembre, Apple había decidido acelerar sus planes de trasladar parte de su producción fuera de China, de la que la provisión de dispositivos y partes depende en un 90%.
¿Golpe de timón?
Según medios especializados que sigue en día a día de la compañía, en el Apple Park de Cupertino, California, Tim Cook, el histórico CEO, evalúa un golpe de timón en la estrategia de producción y marketing.
El arribo de los cinco aviones procedentes de China y la India cargados de dispositivos y partes del iPhone 16 para abajo, que se anticipó a los aranceles subidos y resubidos por Trump, permite durante abril, mayo y junio dar respiro a la estructura de costos y al replanteo de la producción.
Tim Cook, histórico CEO de Apple.
Guerra comercial
Antes de que se agravara la relación de costos por la guerra comercial declarada por EEUU a China, ya se estaban discutiendo detalles del diseño del iPhone 17 como la incidencia de que sea cerca de cinco milímetros más delgado, que los 8,25mm del iPhone 16 Pro en los componentes que lo integran.
Ahora la cuestión pasa por cómo rearmar la estructura de toda la producción.
Cadena de suministros
Apple vende aproximadamente 250 millones de iPhones al año, y su nueva estrategia de adaptación a "China+" -donde los países vecinos complementarán la producción primaria de China- podría tener varios impactos.
La transferencia de la cadena de suministro de Apple a empresas extranjeras dependerá, en última instancia, de cómo se calcule la relación entre beneficios.
Los fabricantes occidentales solo trasladarán su cadena de suministro cuando los costos de producción y la eficiencia de China sean inferiores a los de sus países vecinos. Así, las alternativas de sustitución de la producción china no salen de Asia.
Si se redirigiera hacia EEUU podría abastecerse aproximadamente la mitad de la demanda anual de iPhones en ese país, pero está fuera de toda consideración: la mano de obra de ensamblaje que cuesta US$ 30 por teléfono en China, podría ascender a US$ 300 en Estados Unidos, lo que haría inviable el teléfono.
Además, trasladar la producción a Estados Unidos no solo supondría enfrentar los aranceles de mercados como China, sino también asumir muy elevados costos laborales relacionados con la mano de obra y la infraestructura.