Donald Trump (78), el presidente electo de los Estados Unidos, asumirá como mandatario el próximo 20 de enero. Durante su campaña presidencial, hizo una serie de promesas enfocadas en resolver 6 conflictos globales que involucran a su país.
La política exterior de Estados Unidos es uno de los temas sensibles del gigante del norte y van desde la confrontación con China hasta la redefinición de alianzas globales. Europa está en alerta y espera tener definiciones de Trump en los próximos días.
Invasión de Rusia y relación con Vladímir Putin
Ya han pasado más de dos años de la operación militar de Rusia a Ucrania, y Estados Unidos juega un papel importante en el conflicto. En varias ocasiones, Trump afirmó que podría resolver la guerra "en 24 horas" en caso de llegar a la presidencia. Pero nunca explicó el cómo lo resolvería.
Según fuentes especializadas en política exterior, el presidente electo podría realizar una presión hacia el presidente ucraniano, Volodimir Zelenzky, para que acepte hacer ciertas concesiones territoriales a Rusia.
La postura pro-Rusia a Europa no le conviene y debilitaría la influencia de la OTAN en el continente. Para Vladimir Putin, la medida sería muy beneficiosa porque podría posicionar a Rusia y volvería a tener un equilibrio de poder que lo perdió por la incursión a Ucrania.
Trump viene criticando los miles de millones de dólares que Estados Unidos da en ayuda militar a Ucrania (unos 100.000 millones de dólares hasta el momento). Si frena el presupuesto, el rumbo del conflicto cambiaría drásticamente en favor de Rusia.
Alianzas globales y el rol de la OTAN
El presidente electo tiene un perfil crítico con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y ponen bajo la lupa las alianzas globales de Estados Unidos con los países. Especialmente, con Europa, el continente que sería el más perjudicado en temas de defensa y diplomacia.
Durante su primer mandato, Trump amenazó varias veces con retirar a Estados Unidos de la OTAN. La condición era que los países europeos inviertan lo mismo como lo viene haciendo Washington.
Fue una advertencia que los europeos prestaron atención en su momento. La misma postura sigue vigente para Trump. En la campaña afirmó que no protegería a un país que "no pagara" su cuota en la OTAN.
Israel y Medio Oriente
Trump sostiene que su intención es consolidar los Acuerdos de Abraham, los pactos de normalización entre Israel y varios países árabes. A los dichos pactos, el mandatario electo los promovió durante su primer mandato.
La competencia de China: económico y militar
China ha ganado lugar en este último tiempo, convirtiéndose en la principal competencia económica de Estados Unidos. De hecho, muchos especialistas indican que el gigante asiático será primera potencia mundial hacia el final de la década. Trump estableció una política de guerra comercial con la idea de marca la cancha y revalorizar la industria estadounidense frente a la china.
En su momento, el norteamericano impuso aranceles a los productos chinos y acusó al país asiático de que tener prácticas económicas desleales. Por eso, prometió intensificar esta política y busca brindar una mayor desvinculación en sectores estratégicos, tanto el tecnológico como el de las telecomunicaciones. Es que la industria estadounidense depende fuertemente de insumos chinos.
Además de esto, incluye una postura de mayor firmeza en el aspecto militar para restringir la influencia china en la región del Indo-Pacífico. En caso de endurecer su postura, no solo impactaría a ambas economías, sino que podría provocar una recesión en los mercados mundiales.
Venezuela: sanciones económicas
Trump ha dejado clara su postura en cuanto a Venezuela: considera que el régimen administrado por Nicolás Maduro es una "dictadura" que amenaza la estabilidad de América Latina.
Venezuela, para Estados Unidos, significa una amenaza desde lo económico por influencia de países como China, Rusia e Irán. Durante su campaña presidencial, Trump ha prometido reanudar y endurecer las sanciones contra el país sudamericano con el objetivo de debilitar su economía.
Por esta razón, Maduro tendría que aceptar una transición democrática y cumpliría en parte la procesa de los migrantes venezolanos que apoyaron a Trump a través del voto latino.
