El mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, recibió, este lunes, en la Casa Blanca a su par de El Salvador, Nayib Bukele, quien mostró un gran estado de ánimo por la reunión y predisposición para colaborar bilateralmente con Washington.
Las coincidencias entre ambos mandatarios, quienes afirman liderar una guerra contra el crimen organizado, quedó en evidencia desde el inicio de la reunión en la oficina oval.
"Nos están ayudando. Se lo agradecemos", dijo Trump, rodeado de algunas de las figuras de su gabinete, incluidos el secretario de Estado, Marco Rubio, la secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, y la fiscal general Pam Bondi.
Ambos jefes de Estado manifestaron estar de acuerdo en el destino del migrante salvadoreño Kilmar Ábrego García, deportado por "error", según reconoce la administración republicana.
Un magistrado estadounidense pide que el gobierno facilite traerlo de vuelta, pero la Casa Blanca discrepa al respecto. En la cita, Trump dio la palabra a varios miembros de su gabinete para que explicaran los motivos de la negativa.
"Ningún tribunal de Estados Unidos tiene derecho a dirigir la política exterior de Estados Unidos. Es así de simple, fin de la historia", espetó Rubio.
Bukele negó posibilidad de retorno
"¿Cómo puedo enviarlo de vuelta a Estados Unidos? ¿Como si lo hiciera entrar clandestinamente en Estados Unidos? No tengo el poder de enviarlo de vuelta a Estados Unidos", respondió Bukele a los periodistas.
"Por supuesto que no voy a hacerlo. ¿Cómo voy a enviar a un terrorista a Estados Unidos?", enfatizó el mandatario salvadoreño.
La administración de Trump ha enviado a cientos de migrantes en situación irregular, particularmente venezolanos, a una megacárcel de alta seguridad de El Salvador, conocida como CECOT, fundamentándose en la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, la cual, hasta hoy, solo se había usado en tiempos de guerra.