La Casa Blanca comunicó la prórroga por un lapso de 90 días de la tregua arancelaria con su rival económico, China, tan solo un par de horas antes de que expirara el plazo fijado para esta semana.
Detener el ascenso político, militar y, sobre todo, económico de China, considerada la segunda economía del mundo, después de Estados Unidos, ha sido un objetivo prioritario de Washington desde la primera administración del presidente Donald Trump (2017-2021).
No obstante, pese a perder la reelección, su sucesor: el expresidente demócrata Joe Biden, mantuvo la presión geopolítica y, ahora, el republicano ha sido mucho más incisivo aplicando una ofensiva de aranceles comerciales desde que volvió al poder el pasado 20 de enero.
Sin embargo, el magnate se ha justificado en la epidemia de fentanilo que asola Estados Unidos y cuyos componentes químicos son elaborados en el gigante del sudeste asiático y enviados a los cárteles mexicanos y otras organizaciones para la producción en masa de la droga sintética.
Las idas y vueltas de los aranceles entre Estados Unidos y China
En un principio, Trump le aplicó un arancel de 10%, por encima de los ya vigentes antes del 1 de enero de 2025. Poco después, en abril, agregó 20% por los llamados aranceles "recíprocos".
Sin embargo, ante la respuesta de China, las dos potencias globales entraron en una escalada que llevó a subir los gravámenes hasta el 125% para los productos estadounidenses y 145% para los chinos. Dicho episodio tuvo su momento de distensión, en mayo pasado, por medio de una negociación celebrada en Ginebra que retrotrajo a un 10% para uno y 30% para el otro, respectivamente.
Desde ese momento, delegaciones de Washington y Pekín se reunieron en dos oportunidades más, en Londres y Estocolmo, para evitar nuevas escaladas y mantener la tregua, que expiraba apenas comenzado el martes 12 de agosto.
