Un hombre armado de 20 años fue abatido por agentes del Servicio Secreto este domingo tras intentar irrumpir en el complejo de Mar-a-Lago, la residencia del presidente Donald Trump en Palm Beach, Florida. El incidente ocurrió alrededor de la 1:30 de la madrugada, cuando el sospechoso, oriundo de Carolina del Norte, logró traspasar la puerta norte de la propiedad utilizando su vehículo para aprovechar el egreso de otro automóvil. Al ser interceptado, los oficiales descubrieron que el sujeto portaba una escopeta y un bidón de combustible, lo que desató una respuesta letal inmediata por parte de las fuerzas de seguridad del complejo.
Un operativo letal en el perímetro presidencial
Aunque el mandatario suele pasar sus fines de semana en el resort de Florida, en el momento del ataque se encontraba en la Casa Blanca junto a la primera dama, Melania Trump. Según informó el portavoz del Servicio Secreto, Anthony Guglielmi, el joven había sido reportado como desaparecido por su familia días atrás. Los investigadores federales creen que el atacante viajó desde el norte del país y adquirió el armamento durante el trayecto, basándose en el hallazgo de la caja del arma dentro de su vehículo particular. Actualmente, las autoridades trabajan en un perfil psicológico para determinar los motivos detrás de este intento de incursión.
Este suceso se suma a una preocupante lista de amenazas contra la vida de Trump, quien ya sobrevivió a un intento de asesinato en julio de 2024 en Pensilvania y a otro incidente armado en su campo de golf meses después. La seguridad en Mar-a-Lago ha sido reforzada significativamente, pero este nuevo episodio vuelve a poner en el centro del debate la vulnerabilidad de las residencias presidenciales. El sospechoso fue declarado muerto en el lugar tras el enfrentamiento con agentes federales y efectivos de la policía local del condado de Palm Beach.