Río de Janeiro, territorio en disputa: el Estado frente al poder narco
Federico Calabró, abogado y experto en seguridad, analizó los enfrentamientos entre fuerzas policiales y grupos narcoterroristas que ya dejaron más de un centenar de muertos. "Cuando el Estado se retira, el narco ocupa su lugar", advirtió.
Los operativos policiales en Brasil contra organizaciones narcoterroristas dejaron más de 120 muertos y reabrieron un debate que va mucho más allá de las favelas cariocas. Mientras las imágenes de los enfrentamientos recorren el mundo, el abogado y especialista en seguridad Federico Calabró trazó un análisis profundo en el programa Sin Verso
"Bastante violentas las imágenes que nos están llegando y el resultado de la acción policial y de este grupo narcoterrorista. Es bastante fuerte todo lo que está pasando, y creo que todavía faltan horas para que esto pueda hacer una pausa, ni siquiera que termine, simplemente que haya una pausa para que puedan evacuar heridos y poder empezar a distribuir los muertos", expresó Calabró.
El abogado explicó que lo ocurrido "es la consecuencia de décadas de una comunión entre organizaciones criminales, el narcotráfico y la política". "Estas cosas en Brasil, desgraciadamente, cada tanto pasan. Es una válvula de escape para liberar un poco de presión. Cada tanto el Estado tiene que intervenir y poner un pie en el freno", sostuvo.
Calabró destacó que el caso de Río de Janeiro es particular por la multiplicidad de bandas en disputa. "A diferencia de San Pablo, donde el PCC domina el territorio, en Río existen varias organizaciones. La principal es el Comando Vermelho, pero hay muchas más. Esa fragmentación genera mutaciones permanentes: se ganan y se pierden cuadras, se disputa territorio y eso termina en muertos. Y ahí el Estado interviene, a sangre y fuego. No le queda otra", explicó.
El especialista subrayó además que la situación actual tiene un trasfondo político: "El gobernador de Río es de Bolsonaro y el gobierno federal es de Lula. Aparentemente, lo que sucedió es que se iniciaron tareas de investigación y represión en la favela sin apoyo del gobierno federal, y eso derivó en los enfrentamientos".
Para Calabró, lo que hoy se ve en Brasil forma parte de una dinámica que combina poder, dinero y supervivencia, en ese sentido recordó como antecedente, lo ocurrido en 2014 durante el Mundial de Fútbol.
"En ese momento, el gobierno de Dilma Rousseff acordó con los grupos criminales mantener la paz durante el evento. Con los que no negociaron, subió la infantería marina y los grupos de choque. Barrieron la favela y llegó un mensaje: 'Tengamos el Mundial en paz, esto nos beneficia a todos'. Fueron acuerdos políticos temporales", comentó.
"Esto es una comunión entre narcotráfico, el terrorismo y la política. Son acuerdos momentáneos en los que todos se benefician", aseguró.
Según su análisis, incluso el negocio del narcotráfico se ve afectado cuando la violencia escala: "Hoy los narcotraficantes están perdiendo plata porque la gente no va a comprar drogas a las favelas por miedo a ser baleada. Al narcotraficante le conviene un territorio custodiado, con sus reglas. Si el comprador sufre un robo o un ataque, no vuelve. Va a otro lugar, y eso beneficia a otro cartel".
Los tentáculos del narcotráfico
Calabró advirtió que estas no son bandas improvisadas: "Son organizaciones narcoterroristas, estructuras paramilitarizadas con jerarquías claras y brazos transnacionales".
Como ejemplo, mencionó que "el Tribunal Oral Federal 7 condenó este mes a ocho personas vinculadas al Comando Vermelho por lavado de activos en Argentina. Aunque las sentencias fueron bajas, se decomisaron unos 2.400 millones de pesos".
Y agregó un dato clave: "En la triple frontera opera la mano de obra de Hezbolá, que toma el dinero de las organizaciones narcoterroristas, lo lava y lo devuelve blanqueado".
Consultado sobre si un escenario similar podría repetirse en nuestro país, Calabró fue claro: "Para que suceda en Argentina lo que pasa en Brasil, el tejido social tiene que estar totalmente roto. Y todavía tenemos clase media, ciertos valores. Algo queda: levantarse, ir a trabajar, estudiar... todavía hay una base".
Sin embargo, alertó sobre el avance del narcotráfico, donde el Estado se ausenta: "Cuando no hay clubes, escuelas o sociedades de fomento, el narco entra. Brinda todo lo que ese sector necesita. Ahí el Estado pierde presencia total".
Y cerró con una reflexión sobre el desafío global: "No quiero ser pesimista, pero ni Estados Unidos, que invierte millones de dólares, logra frenar el narcotráfico. Es el principal consumidor del mundo".