Los pobladores de localidades cercanas a la ciudad de VAlencia reaccionaron violentamente contra el rey Felipe VI, la reina Leticia, el presiente del Gobierno Pedro, Sanchez y el titular de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón. Les gritaban "asesinos" y acusaron de haberlos abandonados.
El rechazo de la presencia de las autoridades llegó al punto de arrojar palos, botellas y barro. Parte del lodo impactó en el rostro del monarca. Pedían la renuncia de prinmer ministro, sobre todo por la demora en que llega la ayuda. Pues los damnificados esperan horas para recibir agua o alimentos.
El drama más conmovedor es que aunque ya se contabilizan 214 muertos se siguen buscando desaparecidos, el mundo ha vistop las imágenes de autos y enseres destruidos en las calles, los caminos y las vías férreas tapados por escombros y rodados arrastrados.
Rechazo de los valencianos a la presencia del rey.
La mayoría de los damnificados han perdido todas sus pertenecias cuando no sus viviendas. Recién se restablece la electricidad en algunas regiones y los servicios están colapsados.
Al quinto día de las inundaciones, las esperanzas de encontrar sobrevivientes entre los desaparecidos, cuyo número aún se desconoce, se reducen. Las búsquedas se concentran en los estacionamientos de centros comerciales y viviendas que hasta el momento han quedado aislados por la marea de barro.
Se teme que haya decenas de víctimas atrapadas en el estacionamiento del centro comercial Bonair de Aldaia, donde desde el sábado las bombas de agua aspiraron el 75% del agua que alcanza una altura de cuatro metros en los dos pisos subterráneos.
Gente desesperada la emprende contra las autoridades.
Los bomberos y militares de la Unidad Militar de Emergencias (UME) ingresaron al estacionamiento con algunas lanchas, para buscar personas en los autos sumergidos en lo que podría ser un enorme cementerio de barro. Protección Civil ha activado equipos de psicólogos para asistir a los familiares de posibles víctimas.
También continúan las operaciones de rescate en el estacionamiento del supermercado Consum de Benetusser, donde se busca al menos a 20 personas entre los coches tragados por el agua.
"No se estiman 1.900 desaparecidos. 1.900 es el número de llamadas al 112 de familiares que no tienen noticias de sus seres queridos, pero esto refleja en gran medida la falta de comunicación", aclaró anoche el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska en Cadena Ser.
La prioridad de los soldados de la UME y de los servicios de emergencia es encontrar a los sobrevivientes y restaurar las carreteras y las infraestructuras para hacer llegar la ayuda a las poblaciones afectadas.