En una jugada que refuerza la línea pastoral del papa Francisco, marcada por la inclusión, el diálogo y la mirada surglobal, el estadounidense Robert Prevost fue designado por el pontífice argentino como presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Aunque nacido en Chicago, la vida y obra de Prevost están íntimamente ligadas a Perú y a la Iglesia latinoamericana, lo que explica por qué es considerado, incluso en Roma, como el cardenal más latinoamericano de Estados Unidos.
Desde 2023, Prevost fue escalando silenciosamente en la Curia Romana hasta ocupar una de las posiciones más influyentes del Vaticano: prefecto del Dicasterio para los Obispos, la oficina responsable de los nombramientos episcopales en la mitad del mundo católico. "Es un verdadero desafío mantener la unidad en la diversidad", declaró en una entrevista con los Agustinos, en la que dejó ver su sensibilidad para el equilibrio eclesial.
Un latinoamericano de corazón
Aunque de madre italiana y padre francés, su amor por América Latina comenzó a los 29 años, cuando llegó a Chulucanas, en el Norte de Perú, luego de obtener su licenciatura en Derecho Canónico en Roma. Su camino eclesial lo llevó más tarde a Trujillo, donde supervisó la formación religiosa, y luego regresó a Estados Unidos como provincial de los Agustinos.
En 2001 fue elegido prior general de la orden y se trasladó a Roma, pero su vínculo con Perú nunca se rompió. En 2014, en medio de una crisis en la Iglesia local, Francisco lo envió como obispo de Chiclayo, buscando recuperar la credibilidad. Su labor fue tan efectiva que, una década más tarde, fue llamado de regreso al Vaticano para liderar uno de los dicasterios clave.
La voz moderada que escucha
Prevost nunca se caracterizó por levantar la voz. Al contrario: su perfil bajo y su habilidad para escuchar y sintetizar posturas opuestas lo convirtieron en una figura conciliadora durante los debates más espinosos del pontificado de Francisco. Evitó la confrontación directa con la controvertida Vía Sinodal alemana, manteniendo una posición firme pero dialogante.
"Unidad no es uniformidad", advirtió en más de una ocasión. Y lo reafirma con su estilo sereno y paciente, que lo posiciona como un verdadero puente entre las polarizaciones internas del catolicismo contemporáneo.
Una comisión con peso histórico y cambios actuales
La Pontificia Comisión para América Latina, creada por Pío XII en 1958, actúa como asesora del Vaticano en los asuntos de la región. Aunque históricamente ha sido liderada por prefectos del Dicasterio para los Obispos, Francisco ha confiado a Prevost su liderazgo en este cuerpo, acompañado por dos figuras clave: los laicos Rodrigo Guerra López y Emilce Cuda, esta última una de las pocas mujeres en altos cargos de la Curia.
La inclusión de laicos en puestos tan relevantes representa un cambio de paradigma dentro del Vaticano, en sintonía con el espíritu sinodal que impulsa Francisco.
Un papado con acento latino
Con su elección como papa León XIV, Prevost se convierte en el primer pontífice estadounidense y uno de los más conectados con América Latina. En su primer discurso oficial, parte del cual fue pronunciado en español, dejó claro su compromiso: "No se trata de imponer visiones, sino de caminar juntos, con respeto y con fe".
Su experiencia andina, su visión multicultural y su apuesta por el diálogo lo posicionan como un líder a la medida de los desafíos actuales de la Iglesia en el continente.


