El escenario político de Brasil sufrió un vuelco dramático este sábado con la detención preventiva de Jair Bolsonaro por parte de la Policía Federal en Brasilia. El expresidente, quien ya cumplía arresto domiciliario desde agosto, fue trasladado bajo un fuerte operativo de seguridad, marcando un hito sin precedentes en la historia reciente de la región.
Violación del perímetro y riesgo de fuga
La medida fue ordenada por el juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, luego de que las autoridades detectaran una violación en el equipo de monitoreo electrónico (tobillera) del exmandatario a las 00:08 horas de este sábado. Según fuentes judiciales, el incidente, sumado a la confusión generada por manifestaciones convocadas por su círculo cercano, encendió las alertas sobre un posible intento de fuga, lo que precipitó la revocación inmediata de su beneficio domiciliario.
Bolsonaro, de 70 años, ya había sido condenado en septiembre a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado y abolición violenta del Estado democrático de derecho, tras los eventos de enero de 2023 contra el gobierno de Lula da Silva. Hasta ahora, su defensa había logrado mantenerlo en su residencia alegando problemas de salud.
¿Qué pasará ahora? El líder ultraderechista será sometido a exámenes médicos forenses antes de su ingreso definitivo al sistema penitenciario, donde deberá cumplir su condena en régimen cerrado. Aunque sus abogados preparan una apelación de emergencia, el margen legal se estrecha, consolidando lo que muchos analistas definen como el ocaso definitivo de su carrera política.