En medio de una crisis diplomática sin precedentes, el presidente brasileño, Lula da Silva, ha lanzado una audaz ofensiva diplomática, buscará un encuentro cara a cara con Donald Trump este fin de semana en Kuala Lumpur.
La relación bilateral está fracturada. La Casa Blanca castigó duramente a Brasil con aranceles del 50% como respuesta al juicio por golpismo contra Jair Bolsonaro. Ahora, Lula quiere usar su gira por el sudeste asiático para intentar convencer a Trump de que revierta lo que considera un "error".
"Estoy plenamente interesado", dijo Lula a la prensa, asegurando que irá armado "con números" para defender la posición brasileña.
Lo más sorprendente es la amplitud de la negociación que propone el líder del PT. Para lograr su objetivo, Lula ha puesto todo sobre la mesa. "Podemos discutir sobre cualquier cosa: desde Gaza a Ucrania, Rusia, Venezuela, tierras raras...", declaró, abriendo el juego a una negociación global con tal de "volver a tener una relación civilizada".
La Casa Blanca mantiene el silencio y no ha confirmado la reunión, pero Lula se muestra confiado: "Si no creyera que es posible llegar a un acuerdo, no tendría este encuentro"