A solo horas de que el reloj marque el fin del Tratado START III, el Papa León XIV instó a los líderes mundiales a renovar este pacto clave para la seguridad internacional. El acuerdo, que expira este jueves 5 de febrero de 2026, es el último mecanismo vigente que regula el poderío atómico entre las grandes potencias.
El tratado no solo establece un sistema de inspección de arsenales, sino que exige una reducción del 30% en las cabezas nucleares desplegadas, limitándolas a 1.550 por país. Además, regula los sistemas de lanzamiento en silos, submarinos y bombarderos estratégicos.
Sin una prórroga inmediata, el mundo entraría en una zona de incertidumbre sin precedentes. Para la comunidad internacional, y en especial para las familias que buscan un futuro de estabilidad y paz, la caída de este acuerdo representaría el inicio de una nueva y peligrosa carrera armamentista. El Sumo Pontífice reafirmó que la paz es un derecho compartido que no puede quedar sujeto a intereses geopolíticos momentáneos.