Peter Lamelas, muy posiblemente el nuevo embajador elegido por la administración trumpista en la Argentina, en reemplazo de Marc Stanley, pasó un momento de interpretaciones incómodas frente al Comité de Relaciones Exteriores del Senado de su propio país, en una cita considerada obligada para cualquier diplomático que vaya a hacerse cargo como jefe de misión de Washington en cualquiera de sus legaciones.
El momento no pasó desapercibido y se viralizó mediante redes, en las últimas horas, causando encendidas críticas de algunos sectores de la política y la ciudadanía argentina.
En resumidas cuentas y en una rápida interpretación de las expresiones de Lamelas; contener a China y controlar a los gobernadores del país sudamericano parecieran ser los dos grandes objetivos de su ejercicio, junto a la premisa de que Cristina Fernández de Kirchner permanezca con prisión domiciliaria.
Las declaraciones de Lamelas
En uno de los principales tramos de su comparecencia, sostiene: "El problema con Argentina es que... no es un problema, es un desafío, una solución... Hay 23 provincias y cada una de las provincias tiene su propio gobierno y su propio gobierno podría negociar con fuerzas externas, con los chinos y otros, para que lleguen y hagan proyectos en esa provincia en particular y eso también puede contribuir a la corrupción por parte de los chinos", comenzó diciendo, sin rectificarse de la omisión numérica al manifestar 23, en vez de 24 jurisdicciones provinciales.
Cortesía Senado de EE.UU.
"Uno de mis roles como embajador sería viajar a todas las provincias y tener diálogo, y tener una verdadera asociación con esos gobernadores. No sólo con el presidente Milei, Gerardo Werthein, el ministro de Relaciones Exteriores, Luis Caputo, Santiago Caputo y todos en el gobierno de Milei, sino que mi rol también es salir al interior del país y asegurarnos de eliminar la corrupción y apoyar a Milei y a su gobierno en todos sus esfuerzos para llegar al fondo del atentado a la AMIA", declaró en un tono que puede interpretarse como intervencionista de la soberanía argentina.
Y amplió: "Y para asegurar que Cristina Fernández de Kirchner reciba la justicia que se merece". A su vez, siguiendo este lineamiento, advirtió:
"Todavía hay un movimiento por ahí, hay un movimiento en curso que está muy a la izquierda, probablemente incluso más a la izquierda que el movimiento peronista y eso es algo con lo que necesitamos seguir teniendo cuidado".
Por último, pidió, ante el Senado de su país, respaldar a la actual gestión en las próximas elecciones legislativas: "Argentina ha tenido tiempos muy inusuales, con múltiples presidencias y tenemos que seguir apoyando a la presidencia de Milei a través de las elecciones de medio término y hasta el próximo período para poder construir una mejor relación entre nuestros dos países".
La impronta de Peter Lamelas
El nombre de Peter Lamelas ha tomado notoriedad pública en estos últimos días, dado que es el nominado por el presidente Donald Trump para ser el próximo embajador de Estados Unidos en Argentina y, para tal fin, este 22 de julio, tuvo que apersonarse ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense. Si bien, su designación aún debe ser confirmada por la cámara alta en cuestión, todo apunta a que se trasladará próximamente a Buenos Aires para dar inicio a sus funciones.
Lamelas es médico, empresario y diplomático. Es el fundador de "MD Now Urgent Care", la empresa de atención médica de urgencias a domicilio y empresarial más grande del Estado de Florida. También ha ocupado cargos públicos en el sector de la sanidad, siendo miembro del consejo de medicina floridana, designado por el exgobernador Jeb Bush, y del board de directores de la "Urgent Care Association of America".
El ámbito de la política que se ha codeado con Lamelas lo describe como una figura de impronta discursiva conservadora, dura y anticomunista, cercano a la línea de pensamiento del secretario de Estado, Marco Rubio.
Su nombramiento refleja un claro interés de la Casa Blanca en profundizar los lazos con la Casa Rosada y contrarrestar influencias de países considerados adversarios, principalmente China.