Desde su celda

El desesperado mensaje de Nicolás Maduro y su orden sobre Delcy Rodríguez

El exdictador rompió el silencio tras la incursión militar que lo llevó ante la justicia norteamericana. A través de su hijo, bajó una línea directa y urgente a sus seguidores en Caracas para evitar el caos interno.

Por Ciudadano.News

El exdictador logró comunicarse a través de sus abogados. — EFE

Desde su actual lugar de reclusión en Estados Unidos, el exdictador Nicolás Maduro logró enviar un segundo mensaje estratégico dirigido a las bases del chavismo. En una comunicación triangulada por sus equipos jurídicos y revelada públicamente por su hijo, el diputado Nicolás Maduro Guerra, el exmandatario fue tajante: exige lealtad y confianza absoluta en la gestión de Delcy Rodríguez, quien ha quedado al frente como presidenta encargada en medio de la crisis institucional.

Resistencia ante la desinformación

El mensaje llega en un momento de extrema fragilidad política e incertidumbre para el oficialismo. Según detalló su hijo durante una movilización popular en Caracas, tanto Maduro como su esposa, Cilia Flores, "están firmes y fuertes", pese al aislamiento forzoso. La directriz central enviada desde el norte es clara: mantener la cohesión y no ceder ante lo que califican como campañas de confusión mediática. "Confíen en Delcy, en el equipo que está al frente y en nosotros", fue la frase textual transmitida a la militancia para intentar calmar las aguas.

Maduro Guerra insistió en que sus padres poseen "tranquilidad de conciencia" y claridad sobre el complejo rol histórico que enfrentan tras las rejas. El parlamentario advirtió a los seguidores que deben blindarse ideológicamente y recurrir exclusivamente a fuentes oficiales para evitar fracturas internas irreparables.

Estas declaraciones se produjeron mientras trabajadores del transporte marchaban exigiendo la liberación de la pareja presidencial, capturada durante la sangrienta incursión militar estadounidense del pasado 3 de enero. Aquel operativo, ejecutado de madrugada, no solo terminó con la extracción del líder chavista, sino que dejó un saldo trágico de al menos 100 muertos y severos daños estructurales en cuatro ciudades, reconfigurando el tablero de poder en la región de manera abrupta y violenta.