Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, ha confirmado este domingo que la transición hacia la segunda etapa del acuerdo de alto el fuego en la Franja de Gaza es inminente. Durante la reunión semanal de su Gabinete en Jerusalén, el mandatario aseguró ante sus ministros que este paso crucial podría concretarse "muy pronto", marcando un posible punto de inflexión en las complejas negociaciones que mantienen en vilo a la región y a la comunidad internacional.
Un acuerdo bajo máxima presión
El anuncio llega en un contexto de creciente presión interna y externa. Mientras las familias de los secuestrados intensifican sus protestas en Tel Aviv exigiendo resultados inmediatos, la diplomacia internacional empuja para sostener la calma. Según los términos generales del acuerdo marco, esta segunda fase es vital: implicaría la liberación de los rehenes restantes, incluyendo hombres y personal militar, a cambio de una retirada parcial de las fuerzas israelíes de zonas densamente pobladas y la excarcelación de un número significativo de prisioneros palestinos de seguridad.
"Estamos decididos a avanzar, pero bajo nuestras condiciones", habría enfatizado Netanyahu, señalando que los mediadores —Estados Unidos, Egipto y Qatar— trabajan a marcha forzada para cerrar las brechas pendientes. No obstante, el líder israelí mantuvo su postura firme, recordando que cualquier tregua es un paso táctico y no el fin de la ofensiva militar. Analistas de seguridad advierten que, aunque la voluntad política parece estar alineada, las próximas 48 horas serán decisivas para verificar si la fragilidad del terreno permite implementar esta nueva etapa sin violaciones al cese al fuego. Además, la entrada de mayor ayuda humanitaria al enclave forma parte central de las discusiones para viabilizar el pacto.

