Ethel Kennedy, la reconocida matriarca de la dinastía política más influyente de Estados Unidos, falleció este jueves a la edad de 96 años. Su muerte marca el fin de una era para la familia Kennedy, cuyo legado ha dejado huella en la historia del país.
La noticia fue anunciada por su nieto, Joseph Kennedy III, a través de un emotivo mensaje en la red social X, anteriormente conocida como Twitter. "Con un corazón lleno de amor, compartimos el fallecimiento de nuestra querida abuela, Ethel Kennedy. Ella falleció tras complicaciones derivadas de un derrame cerebral que sufrió la semana pasada", expresó Joseph, destacando la profunda tristeza de toda la familia.
Ethel, viuda del exfiscal general Robert F. Kennedy, deja un legado tanto en su vida familiar como en su compromiso con causas sociales y derechos humanos. Madre de 11 hijos, la vida de Ethel no estuvo exenta de tragedias, pero su fortaleza y dedicación hacia su familia y su comunidad la convirtieron en una figura admirada. "Nuestra madre no solo fue una defensora incansable de la justicia social, sino también la columna vertebral de una familia enorme, con nueve hijos, 34 nietos y 24 bisnietos que la amaron profundamente", añadió Joseph Kennedy III en su comunicado. Su vida estuvo marcada por su rol de apoyo dentro de la familia, y por su incansable labor humanitaria.
Ethel Kennedy también fue cuñada del expresidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, una figura central en la política mundial. John F. Kennedy fue asesinado en 1963, un hecho que conmocionó al mundo y afectó profundamente a la familia. En ese tiempo, Ethel estaba casada con Robert F. Kennedy, quien era fiscal general del país, y su matrimonio representaba una de las uniones más influyentes de la política estadounidense.
Después de la muerte de su cuñado, Ethel y Robert continuaron su labor, y Robert fue elegido senador de los Estados Unidos. Sin embargo, en junio de 1968, mientras buscaba la nominación demócrata para la presidencia, Robert también fue asesinado. La pérdida de su esposo fue otro golpe devastador para Ethel, quien, a pesar de todo, siguió adelante con su compromiso con los derechos humanos, dedicando su vida a la organización que fundó en nombre de Robert F. Kennedy. Esta organización continúa siendo un referente en la lucha por la justicia social, y es uno de los grandes legados que Ethel deja a las futuras generaciones.
La tragedia continuó persiguiendo a Ethel Kennedy, quien debió afrontar la dolorosa muerte de dos de sus hijos. Además, también perdió a su sobrino, John F. Kennedy Jr., en un trágico accidente aéreo en 1999, y más recientemente, a una de sus nietas. A pesar de estos duros momentos, Ethel se mantuvo firme en sus valores y siempre trabajó por el bienestar de su familia y por las causas en las que creía.
El fallecimiento de Ethel Kennedy deja un vacío en una de las familias más famosas del mundo, pero su legado de compromiso social y justicia seguirá vivo a través de sus descendientes y la fundación que lleva el nombre de su esposo.

