Escaparon del geriátrico, tomaron su convento y ahora les exigen cerrar sus redes
Las monjas virales Sor Bernadette, Sor Regina y Sor Rita -todas austríacas y mayores de 80 años- protagonizan una increíble trama de fuga, regreso clandestino y resistencia digital.
Las monjas virales volvieron a desafiar toda lógica eclesiástica con una historia digna de una película europea. Tres religiosas austríacas de más de 80 años -Sor Bernadette (88), Sor Regina (86) y Sor Rita (82)- escaparon de un geriátrico, recuperaron su convento perdido y se transformaron en un fenómeno masivo en redes sociales, lo que ahora las enfrenta a un ultimátum directo de la Iglesia.
El conflicto tomó estado público esta semana cuando las autoridades religiosas les ofrecieron permanecer en el Kloster Goldenstein, el convento austríaco donde pasaron casi toda su vida, sólo si eliminan sus cuentas de redes sociales. Lejos de aceptarlo, las hermanas aseguran que se trata de un intento de silenciarlas.
Un traslado forzado que detonó la rebelión
La historia comenzó en diciembre de 2023, cuando -según relatan- fueron retiradas del convento contra su voluntad y derivadas a una residencia para adultos mayores. Aunque tenían derecho a vivir allí de por vida mientras su salud lo permitiera, las autoridades decidieron trasladarlas alegando otras necesidades.
Para las monjas, el cambio fue traumático. Aseguran que no dieron su consentimiento y que el desarraigo se volvió insostenible.
La fuga: cerrajero incluido
En septiembre de este año dieron el golpe que sorprendió al país: planearon su regreso clandestino al convento con la ayuda de exalumnas de la histórica escuela que funcionó allí desde 1877.
Un cerrajero completó el equipo. Volvieron al castillo frente a los Alpes y desataron la indignación de los funcionarios eclesiásticos.
De la clausura al furor en redes: cómo nacieron las 'monjas influencers'
El regreso encendió otro fenómeno inesperado: las religiosas comenzaron a publicar videos de su vida diaria. Rezos, tareas domésticas, ejercicios y hasta escenas de Sor Rita probando guantes de boxeo enviados por seguidores. En pocas semanas alcanzaron casi 100.000 seguidores en Instagram y miles más en Facebook.
Su comunidad digital les envía comida, asistencia técnica y apoyo para mantener la estadía en el convento.
Para las hermanas, su presencia online es vital: "Antes de morir en esa residencia de ancianos, preferiría ir a un prado y entrar así en la eternidad", dijo Sor Bernadette a la BBC, en una frase que se volvió símbolo de su lucha.
También reivindican su historia: Bernadette llegó en 1948 y compartió aulas con la actriz Romy Schneider; Regina ingresó en 1958 y Rita en 1962. Fueron maestras de generaciones y hoy son las últimas integrantes de una comunidad que se disolvió en 2024.
El ultimátum: quedarse sí, pero sin redes
El portavoz del preboste Markus Grasl, Harald Schiffl, confirmó las condiciones: "Pueden quedarse hasta nuevo aviso, aunque con exigencias claras. Tienen que cerrar sus cuentas, dejar de publicar contenido y garantizar que ningún externo acceda a áreas cerradas del convento".
La oferta fue interpretada por las monjas como un intento de callarlas. En un comunicado difundido en su nombre advirtieron que la propuesta tiene "carácter de contrato de silencio" y que sus necesidades no están siendo contempladas.
También cuestionaron la legalidad de la exigencia: "Nos privaría de nuestra única protección frente al público interesado".
Lo que viene: ¿acatar o resistir?
La negociación continúa. "Les toca a las hermanas", dijo Schiffl, dejando la decisión final en manos de ellas: aceptar el ultimátum o resistir una vez más.
Entre la calma del convento y la libertad digital, las monjas virales enfrentan el momento más decisivo de su particular revolución.