El corazón de Milán se vistió de luto elegante para rendir homenaje a Giorgio Armani, uno de los diseñadores más influyentes de la historia. Falleció el jueves a los 91 años en su residencia, rodeado de sus seres queridos, y su ciudad respondió con un tributo a la altura de su legado.
Un adiós sobrio, fiel a su estilo
El homenaje público se realizó con la sobriedad que caracterizó al modisto: un ataúd cerrado, escoltado por carabinieri de gala, rodeado de velas en bolsas de papel y coronado por un ramo de rosas blancas.
La ceremonia reunió a cientos de ciudadanos y referentes de la moda, el cine y el deporte.
Funeral de Giorgio Armani
Entre los presentes estuvieron Donatella Versace, los cineastas Giuseppe Tornatore y Gabriele Salvatores, el presidente del Comité Olímpico Italiano, Giovanni Malagò, y Carlo Capasa, líder de la Cámara Nacional de la Moda Italiana, junto a su hermano Ennio.
El primero en llegar fue el alcalde de Milán, Giuseppe Sala, quien emocionó al público con una anécdota personal: "Hace unas semanas, cuando Milán atravesaba un escándalo de corrupción, Armani me llamó y me dijo: 'Los verdaderos amigos aparecen en los momentos difíciles. Yo soy tu verdadero amigo'".
Funeral de Giorgio Armani
Para la ciudad, Armani no fue solo un creador de moda, sino un símbolo cultural. Sus huellas están en cada rincón: el museo Armani/Silos, su showroom en pleno centro, las oficinas de la marca y el lujoso Armani Hotel.
Una despedida íntima tras el homenaje público
La despedida continuará hasta el domingo, cuando se realice un funeral privado, cuyos detalles aún no se han revelado.
Será el último adiós al hombre que, con su mirada estética, transformó no solo la moda, sino también la forma en que el mundo mira a Milán.