El hallazgo de un cadáver momificado en un altillo de Pontypridd, Gales, reveló un crimen que llevaba casi dos décadas oculto en Reino Unido. El cuerpo pertenecía a John Sabine, desaparecido en 1997, y fue descubierto por unas vecinas mientras limpiaban la casa de Leigh Sabine, su esposa, recientemente fallecida.
Durante años, Leigh hizo creer a todos que su marido la había abandonado y se había mudado al extranjero. Sin embargo, los forenses determinaron que John murió por un golpe en la cabeza con un objeto contundente. Leigh habría envuelto el cuerpo en plástico, bolsas y mantas, manteniéndolo escondido bajo el mismo techo hasta su muerte en 2015.
Asesinato sin culpables
El caso conmovió al Reino Unido, porque pese a confirmarse el homicidio, la principal sospechosa había muerto, dejando el expediente judicial sin culpables. En la causa se estableció que John Sabine había sido víctima de un homicidio en 1997 y que la única sospechosa era su esposa, fallecida el 30 de octubre de 2015.
La investigación concluyó que el secreto se mantuvo por la ausencia de familiares o amigos cercanos que reclamaran por John Sabine, lo que facilitó el engaño durante casi veinte años.
Con información de TN y BBC
