Nuevos bombardeos de Rusia sobre población civil ucraniana causaron la muerte seis personas entre ellas dos niños. Los servicios del fiscal general ucraniano confirmaron que las regiones afectadas por estos ataques fueron Dnipropetrovsk (este) y Odesa (sur). La Fuerza Aérea ucraniana registró el lanzamiento de dos misiles balísticos Iskander-M y un total de 79 drones de ataque.
Víctimas Infantiles
La región de Dnipropetrovsk fue particularmente golpeada cuando un misil y un dron impactaron infraestructura civil en la localidad de Pishchanski. Este ataque resultó en la muerte de cuatro personas, de las cuales dos eran niños de 11 y 14 años. Además de los fallecidos, siete personas resultaron heridas en este mismo emplazamiento.
Acusación de Crimen de Guerra
En la región de Odesa, un ataque con drones durante la madrugada provocó un incendio en cinco camiones que estaban estacionados en un aparcamiento al aire libre ubicado en Izmail, cerca de la frontera con Rumania.
La Fiscalía detalló que en este suceso murieron dos civiles más y otros tres resultaron heridos. Las autoridades ucranianas denunciaron enfáticamente estos bombardeos como "otro crimen de guerra contra civiles cometido por las fuerzas armadas de la Federación Rusa".
Daños Eléctricos
En respuesta a la ofensiva, la Fuerza Aérea ucraniana logró un alto índice de éxito en la defensa aérea, neutralizando 67 de los 79 drones lanzados. Se confirmó que los agresores utilizaron una mezcla de drones kamikaze Shahed (alrededor de cincuenta) y también del tipo Gerbera, que despegaron desde regiones rusas como Kursk, Milerovo, Oriol y Primorsko-Ajtarsk. Las defensas aéreas también lograron derribar uno de los dos misiles balísticos lanzados.
Pese a los esfuerzos de defensa, se registraron impactos de un misil balístico y 12 drones en seis emplazamientos diferentes. Adicionalmente, en la región sureña de Zaporiyia, un ataque ruso tuvo consecuencias en el suministro eléctrico, dejando a unos 58.000 hogares sin electricidad.
Los ataques contra infraestructura civil son una táctica recurrente de las tropas invasoras, cuya ofensiva comenzó hace cuatro años. Las fuerzas rusas suelen atacar hospitales, guarderías y edificios residenciales, y se enfocan en las instalaciones eléctricas durante los inviernos para imponer restricciones al suministro de la población.

