La magnitud de la tragedia en Irán supera los peores pronósticos. Un reporte filtrado por una red clandestina de médicos iraníes al periódico Sunday Times expone una realidad estremecedora: más de 16.500 personas habrían muerto a manos de las fuerzas del régimen durante la represión de las últimas protestas. Las cifras, recopiladas en secreto desde hospitales y servicios de urgencia, contrastan brutalmente con los datos oficiales y revelan que la mayoría de las víctimas eran menores de 30 años, incluyendo niños y mujeres embarazadas.
"Un nivel de brutalidad completamente nuevo"
El informe detalla prácticas inhumanas dentro del sistema de salud. Según los testimonios, se prohibieron transfusiones de sangre que podrían haber salvado vidas, obligando al personal médico a donar su propia sangre en secreto. El cirujano oftalmólogo Amir Parasta aseguró que las fuerzas de seguridad están utilizando "armas de uso militar", provocando heridas de bala y metralla directamente en la cabeza, el cuello y el pecho.
Además de los fallecidos, se estiman al menos 330.000 heridos. Un dato escalofriante es la cantidad de lesiones oculares deliberadas: solo en la Clínica Noor de Teherán se trataron 7.000 casos, y testigos afirman que en una sola noche los médicos debieron extirpar los ojos a cientos de personas debido a los disparos de perdigones a quemarropa. La información logró salir del país gracias al uso de terminales de internet satelital Starlink introducidas ilegalmente, rompiendo el cerco digital impuesto por el Ayatolá Khamenei, quien recientemente admitió "varios miles" de muertes culpando a "terroristas".