La comunidad venezolana en Argentina transformó este domingo una tradición religiosa en un grito desesperado de auxilio. Durante la réplica de la procesión de la Divina Pastora, que unió la Iglesia Caacupé en el barrio de Caballito con la Catedral Metropolitana, una multitud marchó para exigir la liberación inmediata de los presos políticos. El evento, cargado de emotividad, tuvo como eje central el reclamo por los detenidos arbitrariamente por el régimen chavista, denunciando que las recientes liberaciones anunciadas son insuficientes frente a los más de 800 encarcelados que continúan privados de su libertad.
Un quinto argentino detenido y el dolor de las familias
En medio de la homilía celebrada por el padre Eusebio Hernández, Elisa Trotta, titular del Foro Argentino para la Defensa de la Democracia (FADD), lanzó una revelación que sacudió la jornada: se confirmó la existencia de un quinto rehén argentino en Venezuela. Se trata de Gustavo Gabriel Rivara, quien permanece secuestrado hace meses en el centro de torturas El Helicoide con su salud "bastante comprometida", situación que su familia desconocía hasta hace poco.
El testimonio de los familiares presentes fue desgarrador. María Alexandra Gómez, pareja del gendarme Nahuel Gallo, denunció que llevan 406 días sin contacto y alertó con extrema preocupación sobre una huelga de hambre iniciada por los reclusos en la cárcel de El Rodeo I. Por su parte, Virginia Rivero, esposa de Germán Giuliani, pidió el fin de esta "pesadilla" y reclamó el mismo trato diplomático que recibieron rehenes de otras potencias. "Se trata de vidas humanas y familias que tenemos derecho a reunirnos", concluyó, mientras los asistentes levantaban carteles con los rostros de quienes hoy no tienen voz.